miércoles, 18 de mayo de 2011

capitulo 11:



El guapo Enrique salido de la ducha y cubriendo su desnudez con el albornoz, está en medio de la sala junto a la reina y a su prima que está muy pegado e él.
--como pasó? --pregunta Enrique.
Raquel, acompañada de su amante el irlandés, finge que no se sostiene:
--un atentado horrible, voló por los aires.
Enrique llora sangre:
--¡¡me las van a pagar, el asesino o asesinos las pagarán¡
--ojala pero esos terroristas nunca aparecen, nos tenemos que resignar. He perdido al gran amor de mi vida --Raquel.
Obdulia llega en ese momento. Está más sorprendida que afectada pero es su deber fingir que le duele la muerte de su hermano. En realidad lo que le duele es que su hermano haya muerto sin haber sacado de la línea de sucesión a los hijos de éste:
--¡¡díganme que no es verdad¡¡¡¡eso no es verdad, no es verdad.¡¡
Raquel y Obdulia se miran. Las dos son rivales, las dos saben que ninguna de las dos son sincera y ambas actúan con ironía.
--¡ay cuñada querida, que pena tan grande. Créeme que sé lo que sientes porque tu dolor es mi dolor¡¡ --dice Raquel.
--No lo dudo.
Enrique se siente mal. Le duele la muerte de su padre y le duele tanta hipocresía. Se aleja de todas y se tumba en el sofá pero Rósula lo sigue. Se sienta a su lado excitado por tener a ese guapo joven con las piernas abiertas, y desnudo, tan cerca. Le pone la mano en el muslo y va metiendo para dentro:
--lo siento tanto.
Enrique se levanta y se pone detrás del sofá:
--me voy a cambiar --dice.
El príncipe se va abatido mientras que Rósula se lo come con los ojos. Obdulia no puede evitar toparse con la mirada del guapo amante de la reina. Lo mira fascinada:
--y tu quien eres?
Nadie le contesta porque les informa que llegó la prensa. La princesa Obdulia está muy impresionada por la belleza de ese hombre que sigue a la reina, se deleita con la belleza de su cuerpo mientras que lo mira con la mirada:
--como me gusta este hombre? --dice para sí-- Este no puede ser uno de los amantes de la cualquiera de la reina, es demasiado para ella. Este es bueno para mi. Tiene que ser mío. Lo quiero para mi. Me gusta demasiado para que se lo quede otra.
Obdulia suspira con la vista clavada en Alexander que se siente bastante incomodo y se aparta de ella con miedo a que lo meta en algún lio con la reina. Enrique se ha puesto un traje oscuro, está muy triste. Raquel lo mira:
--tú ahora eres el nuevo rey, tienes que hablar con la prensa.
Tanto a Raquel como a Obdulia les corroe la rabia porque las dos desean ese trono, la primera para ella misma y la segunda para su hijo. Enrique se lleve las manos a la cabeza. A sus 23 años no se ve preparado para ocupar el otro:
--habla tú por favor.
Raquel no se lo hace repetir:
--yo me ocupo de todo,
Sus ojos brillan, es lo que quería. Obdulia se muere de la rabia:
--si quieres doy la noticia yo.
Las dos mujeres se miran con rivalidad:
--No, hasta que Enrique no diga lo contrario yo soy la reina. Tú quédate a consolar a tu sobrino.
Obdulia está furiosa mientras ve como Raquel va hacia la sala en la que la espera la prensa. Enrique está consolado por Rósula pero desea un abrazo de verdad. Desea un abrazo de su hermano:
--tenemos que avisar a mi hermano --dice con un hilo de voz-- no quiero que se vaya a enterar de esto por otro lado.
--si quieres yo le aviso, mi amor --dice Rósula que no se despega de su primo.
Obdulia está observando penetrantemente a Alexander. Nervioso por las insistentes miradas de la princesa, el irlandés está dado la vuelta y su trasero enloquece a la princesa. A pesar del espectáculo del que está disfrutando no deja de estar atenta a lo que pasa a su alrededor y tras las palabras de su prima dice:
--No, gracias prima, recuerda que Emilio está con mi hijo. Yo los aviso.

Majú está en el aeropuerto pero le prohíben embarcar.
--¿¿cómo?¿porqué?
--No tiene los papeles en regla. Por favor, retírese.
--no me puede hacer eso.
--señora, usted no puede ir a ningún lado. Por favor. déjenos trabajar.
Majú queda sorprendida.
--¿¡que es lo que pasa?¡¡
Su corazón late con más prisa pensando en su amado. Se acaricia el vientre:
--será que tu papá cambió de opinión??
La modelo sonríe enamorada.

Pero mientras, Raquel hace el anuncio oficial de la muerte de su hermano a todo el país. Con el dolor 100 por 100 fingido dice:
--Catonegascos, nuestro rey ha muerto.
Majú desde la pantalla del aeropuerto recibe un duro golpe al oír la noticia. Se lleva las manos al vientre y se desmaya.

Sin sospechar que su padre ha muerto, Emilio está mirando el mar mientras navegando. En realidad eso es lo que pretende que parezca pero no le saca el ojo a su primo que está tomando el sol. Lo ama, lo admira y además su cuerpo le enloquece. Un miembro de la tripulación se acerca a Guillermo los dos hablan mientras miran a Emilio. El hijo del difunto rey tiene miedo, teme que lo que él cree que es un secreto sea del dominio público y Guillermo se moleste con él. Guillermo se acerca a Emilio. El hermano de Enrique se pone nervioso y él, que lo miraba de reojo, hace como si no se diera cuenta de nada. Se nota que está serio y Emilio teme que le vaya a reclamar algo. Guillermo procura ser muy amable con su primo, le pone la mano sobre los hombros y con cariño le dice:
--tenemos que volver .
Emilio lo mira decepcionado:
--¿ya?¿Porque?
--tu padre ha muerto. Lo siento --dice muy triste.
Emilio se ha quedado casi en shock:
--¡¡no puede ser¡¡
Guillermo lo estrecha entre sus brazos. Emilio llora, sufre pero se siente protegido con su amado.

Enrique se ha encerrado en su recámara, no se puede tranquilizar. Le duele la muerte de su padre pero también le aturde la responsabilidad. Aunque sabía que ese era su destino no esperaba que fuera tan pronto y no se siente preparado para eso. Se lleva las manos a la cabeza:
--rey, soy el rey.
No puede tranquilizar y camina de un lado a otro. Está muy nervioso. Mira una foto de su madre que tiene en la mesita de noche y la abraza llorando:
--ayúdame mama, ayúdame.
Se tumba en la cama con el retrato de su madre abrazado. LLora. Tocan a la puerta. Enrique está seguro que es Rósula que vuelve a molestarlo y furioso dice:
--¡¡déjame en paz de una vez que quiero estar solo¡¡
Con timidez, Emilio abre la puerta un poco:
--hermano, soy yo.
Enrique se alegra al ver a su hermano. Abre la puerta del todo para que pase.
--menos mal que eres tú.
Los dos hermanos se funden en un abrazo. Enrique cierra la puerta para que nadie los moleste. Emilio se sienta en la cama de su hermano y toma emocionado el retrato de su madre:
--era muy bonita mamá. --los dos hermanos se miran llorosos-- ella está muy orgullosa de ti. Vas a ser un gran rey.
--tengo miedo --dice Enrique sentándose al lado de su hermano.
Emilio se sorprende porque siempre vio a su hermano seguro de si mismo.
--tu miedo?
--no sabes la suerte que tienes al ser el segundo.
--eso mismo digo yo pero tu eres listo, yo sé que lo harás muy bien.
Aunque Emilio trata de animar a su hermano y Enrique fuerza una triste sonrisa, en su cara se refleja el dolor y el terror que le da el nuevo cargo.

Raquel ha asumido toda la responsabilidad como reina, al ver a su hijo Guillermo, Obdulia se acerca a él:
--¡¡por fin hijo. Tienes que hacer valer tus derechos¡¡
--mamá, el que tienes todos los derechos es Enrique. Él es el nuevo rey.
--pero hasta que él asuma el cargo no podemos permitir que Raquel tome su lugar.
--es a ella a quien le corresponde.
Guillermo ve a Rósula y se acerca a ella. Son frecuentes las miradas de rivalidad de reina y princesa. La reina se encierra en su despacho a solas con Alexander. Le muestra una revista en la que sale una foto de Majú.
--es linda --dice él.
--que bueno. Quiero que la enamores.
--y eso para qué?
--tú te tienes que limitar a hacer lo que yo diga, tienes que volver loca de amor a esa mujer, quiero saber en todo momento lo que hace.
La reina no da opción al irlandés a decir que no y sonríe maquiavelicamente.

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