miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 37


El panorama es desolador después del atentado ordenado por Raquel todos los hombres que estaban con Obdulia han muerto y la princesa agoniza en brazos de su hijo. Mientras llora con su madre en brazos:
--¡¡no te me mueras, mamá. No te me mueras¡
Mira a Emilio que está detrás horrorizado.
--¡pide ayuda¡¡
Le grita Guillermo desesperadamente. Emilio corre al interior del palacio. Guillermo siente que la vida de su madre se le escapa entre los dedos:
--¡¡lucha, lucha¡¡¡tienes que vivir. Tienes que vivir¡
Nada más entrar en palacio, Enrique está llamando por su celular:
--¡¡¡yo me encargo¡¡
Entonces Emilio va a consolar a su primo. Está solo Guillermo con su madre que apenas tiene un soplo de vida y los otros cadáveres. Con voz de ultratumba, Obdulia le dice:
--¡Fue Raquel. Tuvo que ser ella. Alexander, él fue el culpable. A las dos nos gusta¡
Guillermo no da crédito a lo que oye, piensa que su madre delira.
--¡no hables, mamá¡
Ninguno de los dos se da cuenta que Emilio está detrás de ellos. Obdulia habla con un soplo de vida y Guillermo llora.
--Ella me amenazó. Es ella. Tienes que destruirla. Más que nunca tienes que engañar a Emilio. Aunque te dé asco sigue con el juego a Emilio que te puede ayudar a lograr lo que quieras, que no sepa que lo desprecias, que te da asco que sea maricón y le gustes. Poniéndolo cachondo él pondrá la corona en tus manos.
Emilio tiene el rostro desencajado por lo que ha pasado, no puede creer eso de Guillermo. Piensa en todos los momentos de cariño, de excitación que le ha hecho vivir Guillermo:
--¡¡no puede ser mentira¡ --piensa.
Se queda quieto. No se da a descubrir. Guillermo llora y acaricia a su madre:
--¡¡vas a vivir, vas a vivir.¡
--por favor haz lo que sea para ser rey. Emilio es tu arma. Ese maricón hará lo que sea por ti si lo tienes contento. Si es necesario dile que lo ames. Sé su amante. Haz lo que sea por ser rey,..
Llorando Guillermo dice:
--haré lo que sea con el rarito ese, lo seguiré engañando para que no sepa que lo desprecio en realidad pero tú no te me mueras.
Obdulia sonríe, se muere tranquila porque está segura que su hijo será rey. Guillermo llora la muerte de su madre, de repente se da cuenta que Emilio está tras él. Por la cara de horror de Emilio se da cuenta que lo sabe todo pero le duele demasiado lo que ha pasado. Lleno de odio Guillermo dice:
--¡¡vengaré tu muerte mamá, si Raquel está detrás de todo lo descubriré¡¡
Enrique lega en ese momento con otra gente. Se lleva las manos a la cabeza al ver lo que ha pasado.
--¿te sientes bien? --Enrique.
Ve a su hermano demasiado pálido. Emilio se va derrotado. Enrique pone su mano en los hombros de Guillermo y va tras Emilio. Emilio llora deshecho en su cama. Recuerda uno a uno los bonitos momentos con Guillermo y las palabras de la princesa. Enrique toca a la puerta.
--abre hermano.
Emilio se ha cerrado con llave.
--¡¡vete. No quiero ver a nadie¡
Enrique siente pena por su hermano. Siente que sufre por el dolor de Guillermo.

Guillermo está destruido mientras que se llevan todos los cuerpos. Es Raquel la que se ocupa de todo. Habla con la policía.
--¡la tragedia ha tenido nuestras vidas¡¡ ¡¡con lo buena que era mi cuñada del alma¡¡ ¡¡debieron ser los mismo que mataron a mi querido Wenceslao. Todos corremos peligro¡¡
Todos lo creen así. Todos menos Guillermo que mira a la reina fijamente.
--¿será verdad? –piensa.
Raquel se acerca a él. Le acaricia la cabeza:
--en mi tienes una madre.
Y Guillermo tiene que hacer un gran esfuerzo por no gritar que es una asesina. Más tarde Guillermo en su casa, ese palacio solitario que ahora le queda grande, se viste de negro:
--¡¡Te voy a destruir. Si eres culpable pagarás¡
De repente se le ocurre algo:
--¿como no se me había ocurrido antes?
Busca algo en un cajón y se lo guarda en bolsillo. Luego se va con mucho odio en la mirada.

Al cabo de un rato, Enrique entra en el cuarto de su hermano que está tumbado en la cama muy triste.
-- ya estamos velando a la tía ¿no bajas.?
--no.
--le deberías dar tu apoyo a Guillermo. Él acaba de llegar.
--no quiero.
--¿porqué?
--No me hagas preguntas. déjame solo.
Enrique mira a su hermano preocupado:
--te dejo solo pero luego tenemos que hablar.




Mientras en la sala principal del Palacio Real se ha instalado la capilla ardiente de la Princesa que es a cajón cerrado. La sala se ha dividido en dos, por un lado el pueblo da su adiós a la princesa, del otro lado las autoridades, la familia real presidido por la reina de luto y muy “afectada”:
--te echaremos de menos, mi amiga del alma.
Guillermo en un rincón, la mira con odio. Rósula se le acerca. No le dice nada, sólo quiere acompañarlo en esos duros momentos. Se la ve amargada. Le agarra la mano y le da un beso en la mejilla. Él la mira, hacía tiempo que no estaba así con ella. El amor que siente por la joven es lo único que lo ayuda en esos momentos. Enrique se le acerca. Lo abraza.
--lo siento mucho.
Todos menos Emilio están ahí, Alexander cerca de la reina, toda la guardia, los empleados. Guillermo sabe que es el momento
--me siento mal. Voy al baño.
--claro usa el de mi cuarto --Enrique.

Guillermo se acerca a la recámara de la reina pero justo cuando iba a entrar:
--que estás haciendo??
La voz de Emilio lo sobresalta. Guillermo lo mira, no ve rencor ni rabia sino un gran dolor.
--tenemos que hablar.
--Yo no quiero hablar contigo. Solo quiero saber qué haces aquí.
--Emilio sé que me odias pero.
Emilio lo interrumpe y le reprocha:
--perdona pero el que me odias eres tú. Yo te amo.
Guillermo se siente incómodo, nunca hubiera querido escuchar esas palabras de boca de Emilio para él y lo siente como una venganza. Emilio sigue reprochando:
--Y tú lo sabías y alimentabas mi amor por no sé qué cosa ¡¡tú sabías lo que yo sentía cuando te desnudas y lo haces para eso¡¡ ¿¡es que crees que soy un depravado? ¡¡¡yo te habría ayudado sin todo ese numerito. Créeme que te has rebajado en vano.
--entonces demuéstralo. ayúdame. Necesito que hagas algo por mí sin preguntar, sin decirle a nadie.
--¿el qué?
Le muestra una video cámara de bolsillo:
--que pongas esto en la recámara de la reina.
--¿para qué?
--Te pedí que no me hicieras preguntas. Sé que no lo merezco pero esto también es importante para tu hermano pero nadie debo saberlo. ¿Me vas a ayudar?¿puedo confiar en ti?
--tranquilo te ayudaré pero con una condición sé sincero. Si te doy asco no me hables. No finjas que eres mi amigo –muy triste.
--gracias.
--no te puedo culpar que no valores mi amor. Me imagino que te debe molestar mucho.
--lo siento --dice triste.
Guillermo se siente un miserable.
--ya eso no importa –Emilio deshecho.
A Guillermo le conmueve que esté dispuesto a ayudarlo pese a que lo sabe todo. Entre los dos buscan un lugar enfocando a la cama de Raquel y alrededores en donde esconden la cámara que dejan encendida. Luego salen juntos.
--supongo que no vendrás al entierro ¿no?.
--no. Yo te ayudaré pero no te quiero ver nunca más. Me haces daño. Prefiero recordarte en esos momentos que me has regalado en los que me has puesto cachondo dejando que te vea desnudo. No hacía falta porque te ayudaría igual.
Los recuerdos y el dolor de Emilio lo hacen sentir sucio.
--a todos les extrañará. Les dirás que...?
--no –lo interrumpe
--alguien sabe qué…?
Guillermo no acaba las frases porqué Emilio se le adelanta siempre:
--sólo Enrique pero no le diré que tú me has engañado.
--En el entierro será el mejor momento. ¿Puedes recogerla tú? sólo la recoges y me la traes. ¿harás esto por mí?
--si, no hace falta que te desnudes ante este maricón que desprecias para que te ayude. Te ayudaré sin que tengas que poner cachondo.
Emilio sabe que a Guillermo le hace sentir incómodo todo lo que ha hecho para tenerlo de su lado y más diciendo que lo hubiera ayudado igual.
--bueno, gracias por todo. confío en ti.
Guillermo extiende su mano pero Emilio se la rechaza y lo deja con la mano extendida. Guillermo siente mucha culpa pero ya es tarde para todo sólo le queda llorar a su madre y hacer justicia.

En la noche, Alexander y Raquel se divierten frente a la cama. Él le besa el cuello. Le acaricia el vientre:
--tengo el honor de ser el único en tocarle la panza a la reina --dice irónica.
Raquel se ríe, ambos se ríen y se besan.
--y yo la única madre que acuna a su hijo no nacido todas las noche. --dice ella riendo.
Raquel se desnuda sacándose su falsa barriga. Hace que la acuna. Los dos ríen y se besan. No imaginan que están siendo grabados.


No hay comentarios:

Publicar un comentario