miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 21



Guillermo mira a Rósula muy seductor. Trata de besarla pero ella pone las manos entre sus cuerpos:
--¡¡no me toques¡¡ --le dice ella con rencor.
Y a él le duele el desprecio de ella:
--no me hagas esto. Yo soy el hombre que más te ama.
--¡¡valiente forma de amarme la tuya¡¡
Guillermo estrecha a la joven contra su pecho y la hace sentir su cuerpo, su aliento:
--siente mi cuerpo, mi amor. Nadie te amará como yo.
Los dos se miran con intensidad y por un momento él siente deseo en ella y eso la anima a besarla. Roza sus labios:
--niega que mis besos te gustan, que te atraigo, que me amas.
Y Rósula trata de resistirse:
--vete o grito que me quieres violar --jadea ella.
El guapo príncipe sonríe seductor:
--todos creen que eres mi amante y Emilio será el primero en estar de mi lado.
--¡¡eres un patán. Te odio¡¡ --dice ella tratando de bofetearlo.
Guillermo la agarra del brazo:
--me amas. Tú sientes lo mismo que yo, aunque trates de negarlo.
Y Rósula iba a protestar pero Guillermo la besa con pasión y a ella ese chico le gusta y no se puede resistir. Los dos se funden en un beso de fuego y caen en la cama. Los dos jadean. Él la empieza a desnudar:
--por fin vas a ser mía. Mía.
Y aunque jadea y aunque lo desea y aunque está a punto de caer ella con voz de placer le dice:
--No me hagas esto. Vete, Guillermo.
--¡¡No, no me lo hagas tú a mí¡¡ --jadea él que ya tiene los pantalones medio bajados y besa los pechos de ella que empieza a descubrir.
Y a Rósula le cuesta mucho no caer en la tentación pero su deseo de ser reina está por encima de todo. Da un empujón a Guillermo y de un salto se aparta de él:
--¡¡que te he dicho que no¡¡ --dice sofocada.
Guillermo se levanta y mientras se sube los pantalones dice:
--no te hagas la que no, te morías por dejar que te haga el amor. ¡¡No lo niegues¡¡
Y ese hombre subiéndose la cremallera le atrae demasiado para decir que no:
--¡¡sí, tienes razón. Me quería acostar contigo¡¡
y a pesar de la dureza de ella esta respuesta llena de alegría a él. Sonríe ilusionado:
--lo ves? nos amamos. Yo no soy un don nadie. Conmigo no te faltará de nada.
Guillermo se muere por abrazarla pero ella no se lo permite:
--¡¡vete. No me toques¡¡ --dice con dureza.
--deja que te bese y que te haga el amor --dice él con dulzura.
--¡¡no¡ ser reina es lo que más me importa y contigo nunca lo seré¡¡
--eso no le puedes asegurar y en todo caso no te puedes condenar al lado de un hombre que no amas si acabas de confesar que me amas a mí.
--No perdona, no te confundas. Yo dije que me quería acostar contigo y un polvo no significa nada.
--¿qué?¡¡ --dice Guillermo con el rostro desencajado por la rabia.
--¿es que tú nunca te has acostado con una mujer por el gusto de hacerlo?
--si pero tú eres virgen.
--sí pero eso no quiere decir que no me gusten los hombres y tu eres guapo y me encantas para pasar el rato pero yo debo saber a quién debo entregar mi virginidad y no es a ti.
Guillermo la mira loco de rabia:
--¡¡tú eres una p.¡
Rósula no lo deja seguir:
--¡¡ni lo digas¡¡
Muy decepcionado Guillermo se acerca a la puerta y la abre. Se iba a ir pero antes se gira y le dice:
--¡¡¡mujerzuela.¡¡¡
Y se va y el guapo príncipe no se da cuenta que esa palabra a lastimado mucho a la princesa. Se acaricia el labio pensando con ternura en los besos de Guillermo pero no se permite ser débil:
--¡¡no¡ Enrique también es guapo y me hará gozar y lo mejor es que tendré lo que siempre quise¡¡
Y sin saber bien porqué, Rósula cae en la cama y llora.

Guillermo baja las escaleras que se lo lleva el diablo. Emilio mira excitado las curvas del chico que se le remarcan mucho pero le da pena verlo triste:
--No te fue bien con Rósula?
Y Guillermo lo mira deshecho:
--no me quiere. No tengo ninguna oportunidad con ella. Insiste en ser reina.
Y Emilio desea abrazarlo y decirle que nadie lo amará como él pero como siempre calla su amor:
--pero fue tu mujer. Enrique no la va a querer así.
Guillermo se sienta en una butaca hundido.
--no es así. Mentí. Aunque estuvo a punto. Rósula es virgen y está dispuesta a entregar su virginidad a tu hermano.
Y Emilio es fuerte para luchar por la felicidad de su amado:
--¡¡pues yo no lo voy a permitir¡¡¡ ¡mi hermano no se va a casar con la mujer que tú amas¡¡
Guillermo siente pena por Emilio pero sabe que provocándolo lo tendrá siempre de su lado. Lo acaricia casi como acariciaría a su amada y Emilio tiembla. Con mucha dulzura Guillermo dice:
--Te lo agradezco pero tú no podrás hacer nada.
--si yo le pido a Enrique que no se case con ella lo hará. Hasta soy capaz de inventarle que la amo y así no se casará.
Aunque sabe que así alimenta su amor y le duele Guillermo acaricia en la mejilla a Emilio:
--gracias, eres un amigo.
Y Emilio lo tiene tan cerca que se muere por besarlo pero aunque Guillermo es muy cariñoso con él, Emilio tiene claro que no es para él. Pero está más decidido que nunca a ayudar a hacerlo feliz. Con eso ya se conformaría:
--y puedo hacer más. estoy invitado a una fiesta en vez de mi hermano y Rósula está segura que irá conmigo.
--¿así le harás creer a tu hermano que la amas?
--de momento tú tendrás tu oportunidad para seducirla, tú irás por mi y si ella quiere ir pues tendrá que ir contigo.
Y esta vez no lo piensa y Guillermo lo abraza y lo siente temblar. Luego se aparta de él y fuerza una sonrisa:
--no sé qué decir, Emilio.
--me conformo con que seas feliz.
Y Guillermo sabe que Emilio hace todo esto motivado por el amor que siente por él y aunque la culpa lo devora por dentro su amor por Rósula es lo primero para él.

Enrique y Pippa están desnudos el uno en brazos del otro. Ella está feliz, él casi está como en shock. No puede olvidar su plan de acostarse con la joven para humillarla. Ella lo mira enamorado y la besa:
--no me puedo creer que hayas hecho todo esto sólo para acostarte conmigo.
Y él ha descubierto una ternura que no sabía que era capaz de sentir:
--no fue por eso. No.
--de veras? –ella sin saber qué creer.
Y él la mira con mucha ternura:
--no me crees?
--tú me dijiste que…, me hiciste chantaje.
--y tú tienes marido.
De repente ella recuerda su presente y se va a levantar:
--esto es un error. Me voy.
Y él la abraza antes que ella se levanta. La estrecha muy fuerte contra su pecho:
--no te puedes ir.
--y que quieres de mi?
Él la mira hechizado:
--No sé ¿y tú? tú eres la casada.
--yo tampoco lo sé.
Él la acaricia y la sonríe, es una sonrisa que la derrite:
--deja que lo descubramos. Yo estoy sintiendo pero pasemos un día lindo y olvida el resto.
Y la sonrisa de uno enloquece al otro y se funden en un beso de fuego.

Guillermo, por su lado, se siente un miserable por estar jugando con Emilio y además le duele el rechazo de Rósula. Necesita un desahogo y busca a Elena . Nada más entrar en el apartamento de ella Guillermo la besa como una bestia y la lleva hacia la cama. A ella le gusta la pasión de él pero no olvida su trato con Obdulia:
--¡¡no, no¡¡ --jadea ella.
Guillermo la mira sofocado:
--¿¡¡me vas a rechazar??¡¡
--¿es que crees que soy una perdida?
--¿a qué viene eso.? Nunca dices que no.
Y Guillermo no le pide permiso y ella se deja seducir mientras piensa:
--Guillermo me puede embarazar y le haré creer a Obdulia que el hijo es de Enrique y así tendré mucho dinero. luego incluso hasta podría casarme con Guillermo o deshacerme del escuincle --piensa ella.
Y como una fiera desnuda a Guillermo y los dos se entregan a sus instintos más básicos.




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