miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 22




Y Desnudos en la misma cama, Elena y Guillermo jadean como bestias apunto de hacer él amor. Él sólo necesita un desahogo y ella está muy ansiosa por que quiere salir embarazada. Le clava las uñas fingiendo que goza mucho:
--¡¡dale ya¡¡¡no me hagas esperar¡¡
A él le excita el aparente deseo de ella.
--que ansiosa --jadea él con orgullo.
--Nunca he tenido un macho como tú.
Guillermo se aparta un momento:
--espera. Espera.
Elena le clava las uñas:
--¡¡hazme tuya ya como sólo tú sabes hacerlo¡¡¡hazme vibrar como ningún otro hombre¡¡
Guillermo está muy muy cachondo, ya no puede más:
--voy a ponerme el condón. --jadea él.
Y de repente a Elena se le rompe la pasión, habla muy tranquila y es algo que a él le sorprende:
--¿¡condón? tú nunca te pusiste condón.
Guillermo se cubre su dura y larga lanza que está lista para disparar dentro de la joven:
--nunca está de más.
Elena le agarra el miembro haciéndolo jadear y arrancándole el preservativo:
--fuera eso. A mí me gusta sentir al macho en toda su extensión.
Guillermo está a punto de caer pero no. No se fía de Elena . Aunque le cuesta se aparta de ella:
--mejor me desahogo yo sólo. Con una mujer como tú uno no debe arriesgarse.
Elena lo bofetea:
--¡eres un cerdo¡¡
--tú no eres mejor que yo.
Guillermo se viste muy excitado. Elena está furiosa:
--¡¡vete¡¡largo¡¡¡no te quiero volver a ver¡¡
Guillermo se abrocha los pantalones. Elena le tira las zapatillas que lleva:
--¡¡fuera. Fuera¡¡
Guillermo agarra su ropa y se va a medio vestir. Sale del departamento de la joven, sin camisa y descalzo. Lo ve una anciana:
--¡¡ah, un exhibionista¡
Guillermo está muy rabioso:
--señora no sea para tanto. ¿es que nunca ha visto un hombre desnudo?
La anciana le da golpes con el bolso:
--¡¡yo soy soltera, depravado¡¡ ¡¡un violador. un violador¡¡
Guillermo quiere tomar el ascensor pero la anciana no deja de gritar y darle golpes con el bolso:
--¡¡me van a violar¡¡
Guillermo está muy molesto.
--señora usted no es mi tipo. No se ofenda. Si me deja ir no la molesto.
--¡¡guarro¡¡ ay Dios Mío que me va a hacer¡¡ --dice sofocada.
--¡que más quisiera usted¡
Guillermo también está muy alterado, tiene miedo que la anciana le haga un escándalo y se va corriendo por las escaleras y se va por las escaleras. Corre mucho. La anciana lo persigue unos cuantos pisos pero se acaba cansado. Muy sofocado Guillermo se acaba de vestir:
--esto es lo único que me faltaba. ¿pero quién me manda a mí ir a casa de esa cualquiera?


Guillermo llega a su residencia. Se mete en su recámara muy sofocado y se da una buena ducha fría para bajarse la calentura. Mientras se da un buen chorrón de ducha fría directamente a la parte que más frustrado se ha quedado en esa noche en la que ha estado a punto de hacer el amor con dos mujeres diferentes piensa en Rósula.
--tiene que ser mía.
Cuando ya se ha enfriado, se tira el chorro a la cara para calmarse. Ya más tranquilo sale totalmente desnudo. Se tumba en la cama:
--Rósula. Rósula. ¿podré algún día llegar a tu corazón? ¿te casarías conmigo aunque yo no fuera rey?
Recuerda las palabras de ella de rechazo y su rostro se llena de lágrimas. Le atormenta la idea que Rósula se case con Enrique sólo por ser reina.




Mientras, Pippa y Enrique ven el anochecer navegando en el yate. Los dos están muy abrazados. Se miran enamorados. Se besan.
--estoy es un sueño. Siempre supe que me faltaba algo y ya lo sé. Eres tú.
Enrique sonríe. La besa.
--¿lo dices en serio?
--porqué te debo mentir?
--No lo sé. Yo siempre he controlado la situación con las mujeres y ahora en cambio estoy algo ... no sé. No sé en qué posición estoy contigo. Eres una mujer casada. Tengo miedo que después tú vuelvas con tu marido y a mí me dejes.
Pippa está frente al mar y Enrique la protege con sus brazos. Ella se gira, acaricia el pecho de ese hombre. Lo besa:
--siento algo muy fuerte por ti pero me daría miedo decir qué. Enrique, tú me hiciste chantaje.
--aquello ya pasó. Yo ya lo olvidé –poniendo cara de bueno.
--y yo pero te digo esto para que te des cuenta que yo no puedo confiar en ti y en cambio lo estoy haciendo porque a tu lado estoy siendo feliz como siempre soñé. Yo creía que el amor como en los cuentos no existía en la vida real.
--¿así fue con tu esposo?
--Yo era una niña. Él había sido el primero, el único hasta ahora . Tú me has enseñado que el amor es mágico, que sí se oyó música celestial cuando se besa al hombre que te guste, que te hace vibrar.
Enrique la mira sorprendido:
--no sé qué decir. Nunca una mujer me ha querido tanto.
--te hago una propuesta. Olvida que hay un mundo exterior y aunque sea sólo por unas horas vivamos esta magia. Si con el amanecer se rompe siempre nos quedará esto momento.
Enrique la besa y le pasa la mano por la cintura:
--yo te hago otra propuesta. Vente conmigo. No necesitas ropa y podemos ir de puerto en puerto para comprar comida. Que no se rompa la magia que hay entre nosotros, que no sea un día, que sean varios. Si la felicidad sólo nos va a durar un momento que sea lo más eterno posible.
Y Pippa no se puede resistir a la mirada enamorada de él. Lo besa. Ambos se funden en un apasionado beso. Luego se apartan y él sonríe:
--¿eso es un sí?
Ella hace que sí con la cabeza. Enrique sonríe algo incómodo:
--¿a tu esposo no le va a molestar? ¿no se preocupará pensando que te pasó algo.
--Nos peleamos y me fui de la casa. No.
--pero un matrimonio no se rompe sólo con una pelea.
--Yo no sé nada de tu vida.
Enrique se pone nervioso. Piensa que no es el momento para decirle que es el rey de un país tan pequeño que seguro ni conoce.
--tienes razón, vivamos el sueño sin preguntar --Enrique.
Y los dos caminan por el yate tomados de la mano disfrutando de la compañía del otro, acariciándose con la mirada. Besándose con amor. Son sus pieles las que hablan.
--te puede decir una cosa? --ella.
Él hace que si con la cabeza mirando al frente porque le basta con su piel para comunicarse con ella.
--es que tienes una idea equivocada de mi relación con Aurelio.
Él la mira celoso:
--creí que no íbamos a hablar de tu…
A él le duele mencionar la palabra marido y ella dice:
--No estamos casado. En realidad creo que me fui a vivir con él porque no tenía a nadie más. Me refugié en sus brazos pero siempre soñé con que el amor me viniera a buscar: tú.
Él estar feliz de pensar que es libre. La abraza y la besa entusiasmado. Ambos se aman con intensidad.

Al día siguiente en la noche, Rósula se ha vestido de sus mejores galas. Raquel la interrumpe.
--¿porqué entras en mi recámara sin llamar?
La viuda del rey se le enfrenta:
--¿y tú qué es lo que pretendes ocupando un puesto que no te corresponde?
--Emilio va a esa fiesta en nombre de su hermano y bueno y yo como el de su princesa. Yo seré la nueva princesa y es bueno que la gente me empiece a ver como tal. Mi boda con Enrique es un hecho y que digo princesa, tú ya no eres nadie. Yo seré la reina y ¿tú? pues todos se olvidarán.
Las dos mujeres se miran con rivalidad. La joven sonríe con orgullo:
--ya ha llegado mi hora. Ahora voy a lucir como lo que soy, la futura reina.
Raquel se queda furiosa:
--¡¡Nadie mientras yo viva será reina¡¡¡NADIE¡¡

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