miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 19




Alexander llega bastante molesto al palacio. Obdulia se le acerca coqueta:
--hola, guapo. Es un gusto entrar en palacio y ver hombres tan guapos.
El guapo irlandés mira a la princesa algo molesto:
--¿usted no tiene nada mejor qué hacer?
Obdulia se siente demasiado atraída por ese hombre y no se deja vencer.
--Mi cuñada es muy mala con los empleados. Ninguno le duran, a ti te dará la patada en menos de lo que te esperas. Conmigo sí harás carrera.
Alexander quiere entrar pero Obdulia lo va entreteniendo. Desde una de las ventanas, la reina los ve. Y le da mucha rabia que su cuñada esté tan interesada en su amante favorito. De reojo Alexander se da cuenta y para evitar problemas no se deja entretener. Le da un pequeño empujón a Obdulia y entra en palacio. Su trasero con esos jeans enloquece a la madre de Guillermo. El deseo la está devorando:
--cómo me gusta, hacía años que un hombre no me gustaba de esa manera. Tiene que ser mío. ¡¡Mío¡¡
Alexander va a subir las escaleras pero la insistente princesa ha entrado con él. Lo llama. Alexander no le hace caso. Y aparece la reina. Muy molesta, le dice a Alexander:
--¡¡sube arriba¡¡
Alexander deja solas a las dos damas que se miran con rivalidad.
--¿querías algo, querida? --dice Raquel con mucha ironía.
--bueno, no creo que tenga que querer algo para visitar el palacio. Durante mucho tiempo yo viví aquí.
Ninguna de las dos disimula la antipatía que sienten la una por la otra.
--si querida --dice Raquel con mucho rin tintín-- pero de eso nadie se acuerda.
--Vengo a ver a mi sobrino. A Emilio.
--¡¡a mi no me vengas con esas. Tú estás aquí porque te quieres acostar con uno de mis empleados como una vulgar...¡
Obdulia no la deja seguir:
--¡¡¿¿que pasa es que cree el ladrón que todas somos de su misma condición??¡
Raquel la bofetea:
--¡¡a mi no me ofendes, perra¡¡ ¡¡Respecta a tu reina¡¡
--¡¡tienes los días contados como reina¡¡
Y Raquel no puede evitar una sonrisa victoriosa. Una sonrisa que no le gusta nada a Obdulia que trata de descubrir los planes de la reina:
--¿de qué te estás riendo?
--no, nada. Sólo que aún soy la Reina y mientras esto siga así pues ¡¡no te quiero ver más¡¡
Las dos mujeres se miran furiosas.
--¡¡sí a mi ese hombre me gusta y no voy a parar hasta conseguirlo¡¡
--¡¡Nunca lo tendrás en tu cama¡¡
--¡¡eso ya lo veremos y además ¿¿qué te importa ti? ¿o es que te gusta?
Raquel se ríe:
--que graciosa eres. Yo lo decía por tu bien. No quiero que te rebajes. No es un hombre que te convenga.
--por mi no te preocupes.
Las dos mujeres fuerzan una sonrisa. Y Obdulia se va pero está decidida a hacer lo que sea para estar con ese hombre. Raquel entra furiosa a su recámara en la que ya la espera Alexander. Él la abraza pero ella lo bofetea.
--¿y a ti qué te pasa? --dice él sorprendido y tocándose la mejilla que ha sido golpeada por su amante.
--¡¡esto te pasa por coquetear a esa descarada¡¡
--pero sí es ella. ¡¡Yo no le he hecho caso¡¡
--¡más te vale. Tú sólo me das placer a mí¡¡
Y Alexander quiere calmar a su amante con lo único que la relaja pero la reina ahora no quiere ese tipo de demostraciones:
--¡¡ahora no¡¡
Alexander se saca la camisa y trata de seducir a la mujer pero la reina se lo saca de encima casi con desprecio:
--¡¡ahora no. Demuestra que me eres útil para algo más que la cama¡¡ ¿¿qué pasa con esa cualquiera, la tal Maju?
--es una chica difícil pero caerá.
La reina se molesta aún más:
--¡¡eres un inútil¡¡
--más te vale que me obedezcas.
--necesito tiempo.
--yo te enseñaré como se hacen las cosas.
Raquel sonríe victoriosa:
--¿de qué hablas?
La reina se acerca al teléfono:
--ya lo verás.
--tú sólo tienes que hacer lo que yo te diga y me tendrás contenta.
--¿para qué todo esto?
--¡¡no preguntes. No es bueno saber de más¡¡

Obdulia llega a su palacio muy molesta y entra sin llamar en la recámara de su hijo.
--Guillermo.
Y el guapísimo príncipe sale de la ducha y está totalmente desnudo. Se tapa sus partes eróticas con las manos avergonzado:
--¡¡mamá¡¡ ¡¿¿cómo entras sin tocar no ves que estoy desnudo?
--¡¡soy tu madre. Te he visto desnudo miles de veces¡¡
--si pero ¡¡podías haber tocado¡
Guillermo se da la vuelta y se pone una toalla.
--¿podemos hablar ya?
--¿es que no puede esperar?
--No, es importante.
Guillermo, desnudo y en una toalla, se sienta en la cama:
--espero que sea verdaderamente importante.
--Lo es. Tu tía planea algo.
--¿de qué hablas?
--Es que le dije que le quedaba poco como reina y puso una cara que no me gustó nada.
Y Guillermo pone cara de decir: y para eso me molestas.
--mira mamá, si esto es todo mejor te vas.
--Raquel tiene esperanzas de seguir siendo la reina. ¡¡Me tienes que ayudar a descubrir que es¡¡
Guillermo se levanta:
--déjalo mamá. Raquel no se resigna a dejar de ser reina pero se tendrá que aguantar ya que la nueva reina de Catonia será la esposa de Enrique y ni modo que ella crea que tenga esperanza en casarse con él.
--en eso podemos estar tranquilos pero ¿qué es lo que planea?
--ya mamá. Perdimos. Enrique será el rey y a mí lo único que me importa es que Rósula no sea su reina.
--A mi esa Rósula nunca me gustó. Tu tío la quería mucho y ya lo conocemos. Seguro que mi hermanito quiso para su hijo una mujer que él ya sabía cómo funcionaba.
La cara de su madre no deja lugar a dudas y a Guillermo le molesta mucho:
--¡¡no te atrevas a repetir lo que insinúas¡¡
--hijo, no seas antiguo. Ya no hay mujeres decentes. Lo importa es que no lo parezca. Rósula será una buena reina para ti.
--Yo amo a Rósula en serio y por eso haré lo que sea por lograr su amor.
--la única posibilidad es sacar a tu primo del medio.
--eso ya lo veremos y ahora por favor… ¡¡vete¡¡ ¡me tengo que vestir¡¡
Obdulia da un beso a su hijo en la frente.
--debes aprovechar ahora que tu primo no está para ocupar su lugar como el rey que este pueblo necesita.
--lo haré pero con Rósula a mi lado.
Obdulia deja solo a su hijo. El guapo príncipe se empieza a vestir. Mientras se abrocha los pantalones piensa en el momento que estuvo a punto de hacer el amor con la princesa.
--tengo que lograr que me ame. Tengo que lograrlo.

Aurelio por su lado está desesperado buscando a Pippa. Llama a todos los amigos comunes de la pareja pero ninguno ha sabido.
--¡¡no se la ha podido tragar la tierra. Tiene que estar en algún lado¡
Aurelio da un golpeen la mesa del teléfono con rabia:
--¡¡está con él. Es verdad que son amantes¡ ¡¡yo le dije que no volviera y ella feliz por poder seguir acostándose con ese miserable¡¡
Aurelio está rabioso. En el fondo le hubiera gustado estar equivocado.

Mientras Pippa se ha refugiado en una pequeña pensión. Busca en la página de empleo de un periódico:
--tengo que encontrar un trabajo. Tengo que empezar de nuevo.
Piensa en su vida tranquila de antes al lado de Aurelio y en el fondo se siente feliz. Más insegura pero feliz. Sonríe excitada pensando en Enrique:
--¿y si él estuviera interesado en mí en serio?
Piensa con ternura y deseo en el guapo chico. En lo que le hace sentir:
--ojala lo pueda ver otra vez.
Pero tiene miedo:
--¿y si sólo quiere acostarse conmigo?
Huele las rosas que le regaló Enrique mientras acaricia sus labios pensando en el beso:
--Dios Mío. ¿qué es lo que me está pasando?¿qué es este fuego que me quema?¿podré controlarme la próxima vez que lo vea?
Aunque no le da confianza ese chico la verdad es que le atrae de una manera peligrosa, Enrique le hace sentir cosas que jamás había sentido. Mientras Enrique está encerrado en su suite del mejor hotel de la ciudad. Ha hecho muchas llamadas, tiene algo planeado. Sonríe con cara de degenerado:
--Esta vez no voy a fallar, me la voy a tirar y luego me daré el gustazo de hacerla sentir la peor de las putas.
Y dentro de él hay un sentimiento que está naciendo, un sentimiento que Enrique jamás había sentido y por eso no reconoce: amor.

Pippa camina por una calle desierta con el periódico en mano. Busca empleo. De repente unos hombres enmascarados agarran a la joven por detrás. Le ponen un trapo en la boca para que no grite y a pesar que ella trata de resistirse se la llevan en un coche.

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