miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 30





Enrique siente que el mundo se le cae encima con la noticia de la boda de Pippa.
--¿¿¿qué?¡¡no puede ser¡ ¿¡está usted segura?¡
--claro que sí, yo estaba limpiando la escalera porque.. (y va contando cosas que a nadie le importa)
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡por favor señora¡¡ ¡¡abrevie¡
La señora se molesta:
--¡¡que groseros estos extranjeros encima que una quiere ser amable. Sabe el otro día...¡
Enrique no la deja seguir, la zarandea:
--¡¡es cuestión de vida o muerte que yo encuentre a Pippa¡
--esto me huele a chisme ¡¡cuénteme¡
Enrique está desesperado:
--¿¡me va a ayudar o no?¡
La vecina se decepciona al ver que no sé va a enterar del chisme pero ve tan angustiado a Enrique que le dice:
--¿que es lo que quiere saber?
--La boda ¿cómo es eso que se van a casar si hasta dónde yo sé ellos habían roto?
--¿roto?¿quien le dijo eso? ¡para nada¡
Y Enrique recuerda ese mes que se lo pasó a solas con Pippa:
--¡¡ellos no estaban juntos¡
--bueno, dónde yo sé ella salió de viaje por motivos de trabajo. No me consta que rompieron. Ellos llevaban muchos años juntos. A lo mejor la novia salió embarazada porque estaba muy pálida. A él se le veía radiante pero ella estaba triste.
--¿¡¡embarazada?¡
Enrique sonríe:
--¿y si fuera mi hijo? --piensa.
--usted está segura que esta embarazada?
--no, eso no pero si una pareja que vive junta desde hace ni me acuerdo de eso ¿¡¡qué otro motivo iba a ver para hacer una boda tan en secreto?¡¡ Aunque a lo mejor no es nada de eso. Una boda así en secreto ¿¡¡no le parece romántico¡?
Enrique está desesperado:
--¿¿dónde es?¿¡¡usted sabe dónde es la boda?¡
Enrique está tan desesperado que a la vecina le encantaría saber todo de él.

Mientras en Catonia, Guillermo está desayunando. Está triste. Obdulia se acerca hacía él. Le da un beso.
--supongo que irás hoy a Palacio ¿no?
Guillermo se muestra desanimado:
--¿para qué?
A Obdulia le molesta la apatía de su hijo:
--¿¿¡cómo qué para qué? ¡¡lucha por lo que mereces¡¡ ¡¡tienes que estar cerca de Rósula, de Emilio¡
Guillermo se levanta molesto:
--ya nada tiene sentido. Rósula nunca será mía y a Emilio, no lo quiero seguir engañando.
Obdulia se levanta y furiosa dice:
--¡¡yo no pienso ser simplemente la tía del rey¡ ¡¡no¡ ¡¡quiero ser su madre¡
--Asume que la batalla está perdida así cómo yo asumí que perdí a Rósula para siempre.
Y esa pérdida lo tiene destrozado. La reina lo bofetea para que reaccione.
--¡¡aún hay mucho por hacer¡¡
Guillermo se derrumba en una silla. Su madre le aconseja:
--debes estar más en el palacio que nunca, hazte la sombra de Emilio. De mí sospecharían pero de ti no. Habla con él, sin darle pistas pero que te vaya contando todo lo que pasa, hay que tener a Raquel controlada.
--¿qué pretendes controlar?
--¿es que a ti te parece normal que esté preñada a su edad?
--aún es joven.
--¡¡pero a mí me consta que mi hermano quería ser padre y ¿porqué de mi hermano no se quedó embarazada y sí de esa violación?
--Tal vez Raquel deseaba demasiado ese hijo de mi tío, los nervios juegan malas pasadas. No sería la primera vez que una pareja pasa 20 años intentando tener un hijo y cuando ya se han resignado a no tenerlo ella sale embarazada. Seguro que a la tía le pasó lo mismo. Durante la violación en lo que menos pensaría sería en eso.
Obdulia se da cuenta que Guillermo tiene razón:
--si puede ser.
Y le da rabia pensar que todo pueda ser normal.
--¡¡es que esa maldita no puede tener tanta suerte¡
--ni modo.
--¡¡yo no me resigno, hijo haz lo que te digo. Frecuenta el palacio. Sigue con tu amistad con Emilio¡¡
--es que me duele demasiado ver a Rósula.
--Y si Raquel perdiera el bebé?
Guillermo se escandaliza:
--¡¡ojo con lo que haces¡
--¡no te equivoques --dice ofendida-- es algo que puede pasar y entonces, Enrique la dejaría, lo dejaría todo porque es lo que él quería. Entonces tú serás rey. No te debes dar por vencido.
Guillermo sonríe esperanzado aunque le duele pensar que su felicidad depende del no nacimiento de un bebé.
--a veces en la vida hay que ser egoísta. Lucha por lo que tú quieres sin preocuparte de nada.
Guillermo ama demasiado a Rósula pero se siente mal de usar a Emilio, de sólo pensar en que sería bueno para él que el hijo de Enrique no naciera se siente un monstruo.

Enrique conduce su auto a toda prisa. Está muy ansioso:
--¡¡tengo que impedir esa boda¡¡ ¡¡Pippa me ama a mí¡¡ ¡¡Estoy seguro que si se casa con otro es sólo por despecho¡

Mientras, en el registro civil, Pippa se está casando con Aurelio, éste se muestra feliz y sonriente pero Pippa demasiado triste. Hasta llora pensando en los momentos mágicos vividos con Enrique:
--¿¿porqué todo tuvo que ser mentira?¿porqué?
Aurelio firma deprisa. Pippa no se ha dado cuenta que ya la ceremonia está por acabar.
--mi amor, firma. --dice él con dulzura.
--¿¿qué cómo?¡ --dice ella distraída.
Aurelio le besa las manos:
--nos estamos casando, sólo falta tu firma.
Aurelio fuerza una sonrisa, se hace el que no pasa nada:
--son los nervios, pero me quiere mucho --dice Aurelio a su amigo juez que está sorprendido por la aptitud de la novia.
Aurelio tiene mucho miedo, es evidente que la novia está muy triste y no se quiere casar con él y le da miedo pensar que no vaya a firmar. A Pippa le tiembla el pulso, piensa en Enrique, en su felicidad a su lado. Rompe a llorar aunque trata de tragarse sus lágrimas. Aurelio siente pena. Se da cuenta que ya la perdió y se siente culpable de estar aprovechándose de ella para casarse. Está a punto de decirle que se olvide de esa boda y no firme.

Enrique entra en ese edificio. No sabe dónde está Pippa. Sofocado se acerca a una señora. Le da la descripción de la novia, la mujer le da las indicaciones y Enrique corre subiendo los escalones de 5 en 5. Está desesperado, siente que se le va la vida.
--¡¡tengo que llegar a tiempo, tengo que llegar a tiempo¡¡

Y justo en el momento en el que Aurelio le va a sacar el bolígrafo a Pippa, ésta firma. Aurelio suspira aliviado. Siente la esperanza de reconquistar a la novia. Pippa lo mira asustada. Él besa las manos de ella. La acaricia:
--te juro que esos ojos tristes pronto me volverá a mirar con amor.
--ojala --dice ella.
Pero sabe que no podrá volver a amarlo porque aunque no lo quiere aceptar, aunque le duela, ama y amará siempre a Enrique. Aurelio no quiere perder las esperanzas.
--cuando tengamos un hijo seremos tan felices.
Pippa no le dice nada. Sólo lo abraza deseando no haber cometido un error. El juez los felicita. A él le da un abrazo y a ella un beso en la mejilla. Luego entrega el libro de familia al novio. Aurelio mira ese libro con orgullo. Luego acaricia a Pippa:
--mi esposa, eres mi esposa. Mía para siempre.
Enrique entra en ese momento y siente que el cielo se le cae encima. Llora sangre al ver como Aurelio besa a su esposa con amor, Pippa, resignada y con los ojos cerrados, lo acepta. Con el alma rota, Enrique se acerca a ellos:
--¿¿te casaste?¿¿¿te casaste con esto después de lo que vivimos?¡
Pippa tiembla en brazos de Aurelio, ama a ese hombre pese a ella misma. Aurelio mira con rabia a Enrique:
--¡Éste tiene su nombre¡
Enrique desea golpear a Aurelio pero el juez se pone en medio y llama a seguridad. Mientras llegan no se separa de Enrique y Aurelio. Enrique y Pippa tiemblan al mirarse. Aurelio siente celos porque se da cuenta que Pippa jamás lo amó ni lo amará como está amando a Enrique.

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