miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 28


Pippa siente que lo que está viendo es una broma cruel. Se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡no puede ser, no puede ser¡
El hecho que el chico que ama sea un rey le parece cosa de chiste, es algo que le parece de ciencia-ficción. Lo que le duele es que sea un hombre casado.
--está comprometido con la viuda de su padre.¡¡le va a dar un hijo¡
Se hunde en esa cama en la que hizo el amor con él. Recuerda los momentos de amor que vivieron:
--¡¡era mentira¡¡todo era mentira¡¡
Recuerda la última conversación que tuvo con él sobre la realeza. Llora amargamente:
--¡¡cómo se habrá reído de mí¡¡¡¡¿cómo?¡
Piensa en el día que lo conoció, en cómo hizo que la corrieran de su trabajo, en su propuesta de sexo a cambio de trabajo.
--¡¡todo fue por acostarse conmigo y lo hizo muy bien que logró enamorarme¡¡ ¡¡así su venganza era mejor¡ ¡¡se quiso vengar de mí por rechazarlo de entrada¡¡¡quiso demostrarse a sí mismo que ninguna mujer lo rechaza.
Va al armario. Ahí estás son cosas:
--claro que dejó sus cosas. Es un rey.¡¡le sobra todo¡¡hasta las mujeres¡¡¡
Pippa cae al piso retorciéndose de dolor y llorando sangre. Piensa en ese hombre que le hizo chantaje sexual, un hombre que se ha casado con la viuda de su padre recientemente fallecido.
--¡¡¡es un inmoral¡¡¡es un inmoral¡¡
Pippa está derrotada por el dolor. No imagina que solo en su recámara, con su ropa de boda, Enrique llora por ella. Cierra sus ojos inundada de lágrima y acaricia uno a uno sus recuerdos.

Tocan a la puerta. Pippa se sobresalta.
--¿¿quien sabe que estoy aquí?
Una luz de esperanza cruza por su mente:
--¡¡es él. Es él¡
Corre hacia la puerta.
--¡¡yo sabía que esa barbaridad era mentira¡¡era mentira¡
Y abre la puerta:
--mi amor.
Mira llorosa al recién llegado.


Mientras Emilio entra en la recámara de su hermano.
--puedo entrar?
Enrique seca sus lágrimas y finge una sonrisa:
--pasa, pasa.
Emilio lo mira con pena.
--si quieres llorar te dejo solo.
Con mucha amargura, Enrique le dice:
--hoy ha sido el día de mi boda. ¿por qué voy a llorar?
Emilio se sienta al lado de su hermano. Le pone la mano en los hombros, lo mira con cariño:
--te quiero hermano y me duele que tu no seas feliz.
--tú tampoco lo eres.
Los dos hermanos se miran con amargura:
--en estos momentos soy más feliz que tú.
Enrique se echa a los brazos de su hermano llorando destrozado. Emilio nunca lo había visto así.
--no sé qué decirte.
--no digas nada. Sólo estate conmigo.
--te quiero, hermano.
El cariño de su hermano es el mejor apoyo de Enrique que está sufriendo por Pippa. Emilio mira a su hermano con cariño:
--vete a buscarla. Puedes abdicar en favor de tu hijo, que no te dé miedo el escándalo. Vete. Vete por ella.
--es que yo violé a Raquel. Siento culpa, no la quiero hacer sufrir. Además yo hice la promesa a nuestro pueblo que sería un buen rey. No quiero perjudicar a mi hijo.
--Nada es más importa que tu felicidad.
--la de mi hijo sí. Un hijo está por encima de todo.
--¿y tú crees que tu hijo puede ser feliz en las condiciones que vivís tú y Raquel?
--pero si yo abdico el escándalo puede ser grande. Yo quiero que mi hijo sea el futuro rey de Catonia, no quiero hacer nada que ponga en peligro la continuidad de la monarquía.
Emilio acaricia a su hermano, le sonríe:
--si el pueblo te ha aceptado como rey casado con la viuda de papá cuando su cuerpo aún está caliente. Créeme que pueden aceptar cualquier cosa.
--¿¿y qué les digo?
--Sé discreto. Di que amas a Raquel pero el recuerdo de tu padre es más fuerte que todo y que tienes que alejarte de Raquel, aclarar tus sentimientos.
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--es que abdicar en un bebé que aún no ha nacido. Creará una gran confusión. No sé qué hacer.
--Ama. El amor es lo más maravilloso del mundo. Tú que puedes ama a la mujer que quieres.
--¿tú estás enamorado hermano?
Emilio agacha la cabeza, Enrique le levanta la barbilla y ambos se miran:
--¿es un hombre? Por favor. Sé sincero. Si me quieres sé sincero.
--¿me juras que no se lo dirás a nadie?
--claro que sí.
--Es Guillermo.
Enrique mira a su hermano con el rostro desencajado por la sorpresa.
--¿Guillermo? el único Guillermo que conozco es nuestro primo.
--Él es. Por eso sé que nunca tendré el amor del hombre al que amo. Por eso me duele que tú que tienes la suerte de que te ame la mujer que tú quieres la eches a perder por una corona que nunca te ha interesado.
Enrique mira a su hermano con el rostro desencajado por la sorpresa. Emilio tiene miedo que se haya enojado con él.

Pippa no esperaba esa visita.
--¿tú?
Aurelio sonríe con timidez:
--hola, ¿cómo has estado?
--¿¿qué hace aquí?
--No puedo pasar?
--si claro.
Él entra y cierra la puerta. La mira con amor y ella se siente sucia.
--No volví a saber de ti. No recogiste tus cosas.
--No.
Se hace un silencio.
--tantos años juntos, yo había sido el primer hombre en tu vida. El único hasta que llegó ese imbécil.
--Nunca te engañé con él.
Aurelio mira esa suite:
--es evidente que eres su amante.
--Si has venido a ofenderme te vas.
--Tenía la esperanza que no estuvieras ahí, que no hubiera jugado contigo. ¿tú sabes que es un rey?¿que está casado con la viuda de su padre?
--recién lo sé ahora.
--entonces él te engañó. Fuiste una más para él.
El rostro de Pippa se llena de lágrimas:
--no me hagas más daño.
Aurelio la abraza:
--Yo te amo igual. Aunque ya no seas sólo mía, aunque hayas sido de otro, yo puedo olvidarlo. Esto nos hará más fuerte. Yo tuve la culpa. Yo te empuje a sus brazos. Entiendo que llevamos muchos años juntos y todas las parejas tienen su crisis pero no tiene sentido que rompamos algo tan bonito que teníamos por una simple aventura.
--No fue una simple aventura, yo me ena.
Aurelio no quiere oír que se enamoró de Enrique, le pone un dedo en los labios muy suavemente y le suplica:
--no lo digas, por favor. No lo digas.
Pippa lo mira con culpa:
--ojala te hubiera hecho caso. Nunca debí trabajar. Ahora no me estaría pasando esto.
--¿te arrepientes de haberlo conocido?
Aunque lo ha amado mucho ahora todo ese amor es sólo odio:
--¡¡sí¡
--entonces si los dos hacemos un esfuerzo podemos olvidar lo que ha pasado. En poco tiempo no nos acordaremos que existió otro hombre.
--tú crees que podrás olvidar que estuve con otro hombre?
--Sí tú me demuestras que estás dispuesta a intentarlo sí.
Y Aurelio se arrodilla y le muestra un anillo:
--casate conmigo. Tengamos ese hijo con el que siempre he soñado.
Aurelio la mira con mucho amor y Pippa no se espera esa propuesta. Sólo piensa en el amor que le unió a Enrique y lo mucho que lo odia ahora.

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