miércoles, 18 de mayo de 2011

capitulo 12


Enrique entra en el dormitorio de su hermano. Él ya está en traje, Emilio tiene la corbata en la mano.
--no sé cómo se hace el nudo.
Enrique sonríe con amargura:
--claro, siempre te escapaste de ir a actos oficiales.
--Y ojala nunca hubiera tenido que asistir a este.
Los hermanos se miran con ojos llorosos y se abrazan. Enrique le pone las manos en las mejillas y le habla con mucha dulzura:
--los dos tenemos que hacer que esté donde esté papá se siente orgulloso de nosotros.
--¿tu crees que haya vida después de la muerte?
--si claro que sí --dice Enrique acariciándolo con cariño-- no tengas dudas de eso. Papá ahora está muy feliz con nuestra madre, con el amor de su vida.
--pero se casó.
--Raquel es una bruja que engatusó a nuestro padre y él se deslumbró por su belleza, por la soledad que le pesaba. Pero él nunca la quiso, por algo nunca tuvo hijos con ella. Un hijo es lo único que hace sólido a un matrimonio y nuestra madre fue la única mujer que tuvo un hijo suyo. En concreto dos.


Raquel está en su recámara. Se mira al espejo:
--la verdad es que el luto me queda muy bien.
La mujer sonríe como loca:
--ahora el pueblo llora a su rey pero pronto celebrarán una nueva vida y yo seguiré siendo la Reina por muchos años.
Raquel se acaricia el vientre:
--tengo que sacar de en medio a los dos herederos y mi hijo se queda con todo.
La mujer no deja de reír felicitándose por ser tan perversa:
--la cualquiera esa se embarazó de mi marido seguro que esto la convertiría en una mujer rica, que sería reina. ¡¡lo que nunca imaginó es que su hijo sería el que me ayudará a seguir siendo la reina. Su hijo será el rey pero la madre que reine por él seré yo¡
Raquel se mira al espejo con detalle:
--¿¡como me veré embarazada? Siempre quise ser la madre del heredero aunque bueno, que suerte porque ahora lo seré y sin que mi cuerpo se deforme. ¡¡Majú pasará por todas las complicaciones del parto mientras yo disfruto del poder que me dará su hijo. En unos días más anunciaré la noticia. Una noticia que espero desde años. ¡¡que por fin espero un hijo de mi gran amor¡¡ ¡¡y a todos daré tiempo al pensar en mi mala suerte al quedar viuda y madre y bueno. La pobre Majú perderá a su hijo, Alexander se encargará de eso.

Majú está llorando en su apartamento pendiente a todas las noticias que salen sobre los funerales del rey. Todas las cadenas hablan de la muerte del rey, de su biografía, desde pequeño, su boda con la querida Princesa Carlota, su subida al trono, sus hijos, la muerte de la reina que fue lloró por todos, su segunda boda. Majú recuerda con tristeza y dolor sus momentos de amor vividos con el rey y sobre al pensar que él no la quería ya que jamás supo que el rey la iba a buscar. Se acaricia el vientre y habla con su hijo:
--Su vida. Cuantas cosas quedarán ocultas. Quién sabe qué otras mujeres lo amaron y como hoy están en la sombra. Cómo tú y yo. Él nunca nos quiso y nadie sabrá que eres el hijo del rey, no quiero que nadie te humille, que te haga de menos por ser ilegítimo. Nadie te llamará el bastardo del rey. Cuando todo esto pase nos iremos y nadie sabrá de ti ni de mi.
Tocan a la puerta. Majú va a abrir. Se sorprende al ver ante ella a un joven muy apuesto, de aspecto desaliñado y con unos estrechos jeans. Es Alexander. El hombre tiene enseñada su sonrisa más seductora pero se le queda cara de bobo al ver a Majú, queda totalmente impactado.
--¡¡que mujer tan hermosa¡¡ --dice para sí.
El atractivo hombre se la queda mirando boquiabierto. Majú se siente mal, aunque el hombre es francamente guapo no está como para fijarse en estas cosas.
--¡¡sí no quiere nada para que me molesta¡¡
La mujer va a cerrar la puerta pero el irlandés se lo impide:
--¡¡no,no, no lo haga señorita¡¡
--¡¡señora, soy viuda. Acabo de enviudar¡¡ --dice sin pensar.
Alexander sonríe disimuladamente:
--preciosa y mentirosa --dice para sí.
--Así que viuda que pena ¿y hace mucho?¿tiene hijos?
--¡¡y a usted que le importa y si me sigue molestando llamaré a la policía¡¡
--¡no, no me haga esto¡¡¡soy su nuevo vecino. Vivo aquí al lado. ¿tiene azúcar?
Mientras que él la mira muy impresionado ella lo mira con mucha indiferencia.
--sí un momento.
Majú se retira a la cocina mientras que el irlandés la come con los ojos:
--va a ser un placer enamorarte, preciosa --dice el irlandés para sí.


Mientras que la familia real en pleno vela a su rey, el pueblo hace guardia en el exterior del palacio mientras que esperan su turno para dejar su mensaje en el libro de condolencias. Emilio y Enrique a los pies del ataúd. En la cara de Enrique se refleja el dolor y el terror que le da el nuevo cargo. Rósula quiere estar al lado de Enrique pero éste la rechaza, sólo quiere estar con su hermano pero ella insiste. Guillermo se la lleva a su lado:
--no seas rogona. No es el momento --le susurra al oído.
Rósula está furiosa pero no dice nada. Raquel y Obdulia se miran con rivalidad, las dos desean el centro de atención pero Raquel recuerda una y otra vez que la reina y la que manda es ella hasta que el nuevo rey asuma el cargo. Y a Enrique no le importa el poder sólo llorar tranquilamente a su padre junto a su hermano. Hacia ese lugar se llega Elena y, presentándose como la novia del nuevo rey, exige a los escolta que la dejen pasar. Los amenaza con llamar a la prensa. El chisme llega a Raquel que se enfrenta a Enrique que no desea moverse del ataúd de su padre:
--¡¡yo no voy a permitir que esa cualquiera esté en este lugar y si tú la quieres en tu vida tendrás que abdicar¡ --dice Raquel para alegría de Obdulia y Guillermo.
--Yo no tengo nada con esa tipa. ¡¡Yo no la quiero aquí¡
--bueno, pues más te vale que no tengas nada que ocultar porque si no vas esa es capaz de hacer un escándalo --Raquel.
A Enrique no le importa nada, sólo que lo dejen tranquilo.
--hermano por favor. Ve a ver que quiere esa mujer. Yo no quiero un escándalo. --Emilio.
Enrique se va furioso y Obdulia le dice a su hijo que siga a su primo porque quiere saber todo lo que hablan.
--quiero que consigas pruebas que andan para que yo así pueda presionar a Enrique que abdique --susurra ella.





Enrique deja que Elena pase pero hasta cierto punto. Ella lo quiere besar pero él no le deja.
--mi amor. Yo quiero estar contigo. Tú ahora me necesitas.
--¡¡todo el mundo rumoreó que te acostaste con mi padre ¡¡no puedes estar aquí¡¡ --dice él con rencor.
Ella lo abraza, sus movimientos son seguidos por Guillermo que está escondido en una esquina:
--Yo soy tu novia. Creo que este es el mejor momento para que me presentes. Si me presentas como tu novia oficial nadie te dirá nada.
Enrique se aparta de ella y se acaricia su cabello:
--¿¿¡qué?¡¡¡estás loca¡¡¡para nada yo quiero nada contigo¡¡
Elena se hace la víctima:
--¿¿es que acaso eres de esos hombres que se aprovechan de las mujeres que se enamoran de él??
Enrique está muy molesto:
--¡no me hagas reír que no tengo ganas¡¡ tú y yo sólo nos acostamos una sola vez y tú sabías perfectamente que después no te quería volver a ver¡¡ ¡¡así que no me molestes, date tu lugar¡¡no puedes ir de cama en cama y después presumir de decente.¡¡
Elena deja su puse de víctima y lo mira amenazante:
--¡¡estoy dispuesta a hacer un escándalo¡¡
--¡¡de acuerdo y yo estoy dispuesto a decir que te pagué por tus servicios¡¡¿¿crees que alguien no me iba a creer??
Elena lo mira furiosa. Él la deja solo y ella se va sin hacer escándalo. Cuando Enrique vuelve a ocupar su sitio junto a su hermano, Obdulia va a buscar a su hijo y hablan en una sala continua.
--tú que no confiabas en mi plan y todo va muy bien. Enrique y Elena están juntos.
--bien??¡¡ --dice Guillermo molesto-- solo se la tiró una vez y tú sabes que para Enrique eso no es nada. Ya le ha dicho que no quiere saber nada de ella. Así que tu magnifico plan fracasó. Ya te puedes hacer a la idea que yo jamás seré el rey.
Y eso le duele a Guillermo pero más que nada porque sabe que si no es rey jamás su amada le hará caso. Obdulia está furiosa.
--¡¡Nunca. No voy a permitir que Enrique te quite lo que es tuyo¡¡Nunca¡¡

Los funerales de estado por el rey de Catonia se llevan a cabo con toda la pompa que merecen. El féretro es llevado a hombres por la guardia de Palacio. Ocupando el lugar de única soberano, un lugar que no le corresponde pero Enrique no le reclama, está Raquel de riguroso luto. Detrás Enrique y Emilio. Tras ella Obdulia con su hijo y al lado de éste Rósula. Él la agarra del brazo y ella por no hacer un escándalo no lo impide. Obdulia sabe que los movimientos de toda la familia real es seguido por televisión así que se calla su rabia pero maldice a la reina:
--¡¡no es ella la que debe estar allá y si Enrique no quiere ocupar su lugar pues que lo haga Guillermo¡¡ --dice para sí.
Enrique y Emilio están destrozados pero se muestran serenos, se mantienen en su puesto aunque se apoyan mutuamente.
La familia real abre la capilla ardiente. En su cara se refleja el dolor y el terror que le da el nuevo cargo.

Pippa llega a la casa, Aurelio está frente a la tele viendo ese entierro.
--¿¿qué es lo que estás viendo? --dice ella sacándole el mando y apagando la tele-- ¡¡no me gustan nada los entierros¡¡
--pero es el entierro de un rey.
--¿murió un rey?
--sí, el rey de Catonia.
--¿¿Catonia?? pero si es un país insignificante. Casi ni sé dónde está. ¿¡a quien le importa conocer a la familia real de ese país?
--bueno, es importante conocerles las caras a todas las familias reales. Imagina si un día se te aparece uno delante y no sabes quién es. ¡¡Que papelón¡¡ --dice Aurelio con ironía.
--si ya, un rey o un príncipe de incognito. Es algo que pasa todos los días. Tú has visto muchas películas.
Pippa se lanza en brazos de su pareja y se besan y él la lleva hacía la cama.

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