miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 23


Raquel está furiosa en su recámara.
--¡¡maldita sea esa niña¡¡¿¿cómo se atreve en mi cara decirme lo que me dijo?¡¡¡esta no sabe de lo que soy capaz¡¡¡esta no sabe que si vive es porque a mí de momento no me había molestado¡¡¡ ¡¡así que no le conviene ser un estorbo en mi camino¡
La reina se mira al espejo enloquecida por la rabia:
--¡¡Nadie será reina¡¡¡Nadie más que yo¡
El guapo Alexander entra en la recámara con confianza. Agarra por la cintura a la reina, la besa en el cuello y ella se estremece. Pero se gira y lo bofetea furiosa. Él la mira sorprendido acariciándose el cachete:
--¿¿porqué me pegas??
--¡¡para que no te duermas y te enamores de la perdida esa¡
--pero me dijiste que tenías un plan.
--¡¡sí pero es para qué si fallas no vuelvas¡
Alexander está muy molesto por la aptitud de la reina y con la misma aptitud agresiva con la que le ha pegado lo besa, lo desnuda y caen en la cama.



Rósula baja las escaleras como una reina. A los pies la espera Guillermo muy guapo, elegante y con un ramo de rosas. Además de su sonrisa más seductora. Por un momento él siente el amor de ella. Rósula lo mira con cariño pero después se molesta:
--¿¿qué haces aquí??
Guillermo va subiendo los escalones mostrando unas invitaciones:
--Emilio me las dio. Si quieres ir tendrás que ser cómo mi pareja.
Rósula está furiosa:
--¿¡qué broma es está? ¡¡Yo debo estar en la recepción como la futura reina¡¡¡si voy contigo me pueden confundir con tu pareja¡
Guillermo ya está cerca de ella y con la mano que tiene libre la acaricia y ella se estremece. Con mucha dulzura él dice:
--¿y qué tiene de malo que te confundan con mi pareja?
Rósula se aparta de él con desprecio y le dice:
--¡¡que quiero ser la pareja del rey. No de un don nadie¡
A Guillermo le duele la frialdad y la obsesión de ella por ser reina pero está seguro que en el fondo siente algo por él y por eso insiste:
--yo no soy un don nadie. Soy un príncipe, miembro de la familia real.
--¡¡Yo también soy miembro de la familia real y tan directa como tú porque antes tú eras el sobrino del rey y esto te ponía por encima de mí pero ahora sólo serás su primo como yo¡
--pero tú no formas parte de la línea sucesoria y yo soy el tercero. No está todo escrito. Un día yo puedo ser rey y tú te arrepentirás de haberme rechazado.
Rósula sube furiosa las escaleras, detrás Guillermo tratando de convencerla de su amor:
--Enrique no se va a casar contigo. No encontrarás mejor partido que yo.
--¡¡no me casaría contigo ni que fueras el último hombre del mundo¡
Guillermo la agarra del brazo para que se pare, se pone delante de ella:
--Ni aunque fuera rey?
--¡¡pero jamás serás rey¡
Guillermo la besa a la fuerza y aunque en un primer momento ella responde a ese beso haciendo sentir al príncipe que le gusta, después lo rechaza.
--¡¡no me vuelvas a tocar¡
--dame una oportunidad. Vamos almenos sólo como amigos, a ti te apetece ir y nos la pasaremos bien.

Rósula irrumpe en los aposentos de Emilio que está en la cama:
--¿¡no se supone que ibas a ir a la fiesta conmigo?
Guillermo está detrás de Rósula mirando a Emilio con resignación.
--pensé que preferías ir con tu amante. --Emilio.
Rósula mira a Guillermo molesta, Guillermo sonríe con cara de bueno como diciendo: no sé de que va eso.
--¡Guillermo y yo no somos nada¡ --Rósula.
--pues es una pena porque en la fiesta todos te tratarían casi como la princesa heredera aunque no lo vayas a ser porque Enrique está interesado en otra mujer.
Este comentario de Emilio sorprende a Guillermo y a Rósula:
--¡¡eso no es cierto¡ --Rósula.
--si lo es y lo que está claro que Enrique no se va a casar contigo porque yo lo sé --Emilio.
Rósula sale del cuarto furiosa. Guillermo mira a Emilio:
--tu hermano tiene otra mujer.?
--me lo inventé.
Los dos se sonríen, Emilio suspira enamorado.
--ve tras ella. Es tu oportunidad.
Guillermo le abraza por el cuello y lo besa cerca del labio:
--gracias, te debo la vida.
Guillermo se va, Emilio le mira el trasero con deseo. Vibra acariciándose la mejilla. Está feliz por el cariño de su amado, feliz por poder ayudarlo.

Enrique y Pippa han hecho una y otra vez el amor en el camarote del yate. Ella se ha quedado dormida. Enrique está a su lado totalmente desnudo. La mira con amor, la acaricia el pelo:
--¿qué me has hecho?¿qué?
La mira con ternura:
--¿cuándo te me metiste aquí? --dice poniéndose la mano en el pecho.
Enrique siente algo muy fuerte por esa mujer, algo que nunca sintió:
--será esto amor??
Pero hay algo que le preocupa:
--¿y si esto es amor?¿Aceptará mi pueblo a Pippa como reina?
Enrique tiene miedo, sabe que si eso que siente es amor tendrá muchos problemas.
--todo el mundo espera que yo elija una princesa que sea digna sucesora de mi madre. Pippa no sabe nada de mi mundo. Ni siquiera estoy seguro que quiera formar parte de él.
La mira tratando de pensar qué hará con su vida de ahora en adelante. La mira y siente que desea estar con ella:
--no importa lo que pase después. Es aquí y ahora.
Y pega su cuerpo al de ella y se va quedando dormido sintiendo el calor de esa mujer a la que ya pertenece.

Mientras Guillermo y Rósula presiden un acto oficial. Los dos abren el baile de gala. Él sonríe y a ella le gusta estar con él.
--gracias por venir conmigo. --dice él muy dulce.
Aunque le gusta estar con él, ella se muestra fría:
--lo hice porque me gusta ser princesa, el resto es lo de menos. Iba a ir con el rarito de Emilio.
A él le da pena el rechazo de ella pero está seguro poder llegar a su corazón.
--¿te puedo hacer una pregunta?
--si no hay más remedio. --Rósula.
--fuiste amante de mi tio?
--que pregunta es esa.? ya te dije que jamás estuve con un hombre.
Ser el primero en la vida de esa mujer que ama le excita:
--¿de verdad eres virgen?
Los dos hablan flojito pero ella le dice:
--no es tema para hablar en público. Imagina que nos leen los labios.
Él sonríe mucho:
--a quien le va a importar lo que decimos?
--y a ti que te importa si he estado con un hombre.
Guillermo le acaricia el pelo con mucho amor:
--me importa y mucho.
Ella lo mira coqueta:
--una buena reina debe ser virgen.
Guillermo está muy excitado. La desea más que nunca.

Después de la fiesta, regresan en una limusina. Los dos están sentados solos, un cristal oscuro los separa del conductor que tampoco puedo escucharlos. Él mira a la princesa seductor. Ella se siente incómoda, ella se aparta de él pero él se va acercando hasta que ella ya topa con la puerta. Y los dos están juntos. Él la mira:
--ya no te puedes escapar de mí.
La mirada seductora de él y su cálida sonrisa la vencen y se besan apasionadamente. Ambos se dejan llevar y se devoran con deseo. Él acaricia los senos de ella haciéndola gemir.
--no me rechaces más. Deja que te haga el amor. Entrégate a mí. Deja que yo sea el primer hombre en tu vida --gime él.
Ese seductor nato y de mirada tierna es toda una tentación de ella. Se queda callada y él excitado empieza a acariciarla por debajo del vestido. Los dos jadean.




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