miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 14






Raquel ha pasado la noche durmiendo cómodamente en la cama al lado del guapo Enrique. Ella despierta antes que él. Mira los pantalones desabrochados de él, le excitan sus calzoncillos. Tiene la camisa desabrochada y ella muchas tentaciones de acariciarlo:
--como está el condenado. Ser su reina no va a ser una condena precisamente. Yo ya sabía que daría a luz al heredero pero lo que no pensé es que fuera el nieto de mi marido. Esa cualquiera no imagina que va a alumbrar al nieto de su amante.
Raquel sonríe con maldad y mira con pasión a Enrique :
--es una pena que no haya pasado nada entre tú y yo pero ya pasará. Cuando seas mi marido te haré el amor que será un gusto.
Raquel tiene el recuerdo de la vez que vio desnudo a su hijastro y eso la hace estar muy ansiosa y con muchas ganas de hacerle el amor, casi tiene que sujetarse la mano para no agarrarlo dónde más le gustaría:
--No, Raquel --se dice sofocada-- tú vas a seguir siendo la esposa del rey y esta vez todo irá mejor porque sí serás la madre del heredero. Estarás en lo más alto y te podrás acostar con este macizo todo lo que te apetezca pero ahora no. Tiene que saber esperar y recibirás tu premio.
Enrique duerme plácidamente sin imaginar que a su lado tiene a su madrastra a la que tanto odia y que ésta no hace más que mirarlo con mirada lujuriosa. Cuando la malvada reina se da cuenta que el príncipe se está despertando se va a un rincón y llora, llora como loca. Enrique despierta con un dolor de cabeza. Le sorprende oír el llanto de Raquel. Se levanta de la cama tambaleándose.
--¿¿que haces aquí? --le reprocha mientras se abrocha los pantalones.
Raquel se levanta y sin moverse de su rincón y mientras cubre la desnudez de sus senos con sus manos y su ropa desgarrada por ella misma dice fingiendo miedo:
--¡¡no me hagas daño. No me hagas más daño¡¡ya obtuviste lo que querías. Te juro que no se lo voy a decir a nadie pero no me hagas más daño¡¡
El chico no entiende lo que ocurre aunque el dolor de Raquel se ve sincero y lo conmueve:
--que paso?, que haces, como crees que te haré daño?
Raquel muestra mucho miedo y que no soporta que Enrique se le acerque:
--¡¡no, no. te me acerques¡¡no soportaría que me violaras otra vez¡¡
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡que locura es esta¡¡
Raquel se aparta de él, se finge muy herida:
--me mataste. Sé que tú nunca me has querido pero no esperaba esto de ti. Me siento morir, he perdido al amor de mi vida y ahora su hijo abusa de mi. ¡¡me has matado, no voy a superar esto. Me iré lejos con mi vergüenza y no te quiero volver a ver¡¡¡ ¡tranquilo que tu pueblo no sabrá que eres un violador¡¡
Enrique zarandea a la mujer:
--¡¡¿¿que estás inventado? ¡¡no digas mentira¡¡
En vez de enfadarse, Raquel cae de rodillas a los pies de Enrique y llorando sangre le dice:
--no me hagas más daño. déjame salir.
Enrique está muy confundido:
--la puerta tiene que estar abierta. Pudiste salir si quisiste.
Raquel la intenta abrir demostrando que la cerró con llave:
--te escondiste la llave aquí --le señala el bolsillo trasero-- me hiciste lo que se te pegó la gana y me condenaste a pasar toda la noche con mi dolor. Ni me pude duchar que es lo que más quiero..
Enrique se toca el pantalón y se da cuenta que tiene la llave. Mira a Raquel con el rostro desencajado. Se acaricia su cabello y se sienta con desesperación. Se da golpes en la cabeza:
--¡¡yo bebí. No sé qué pasó¡¡
Raquel lo mira en plan víctima le dice:
--no me digas que no lo recuerda. No te creo. ¡¡me violaste¡
Y él de pronto recuerda que se besaron y ella lo bofeteó.
--¡¡es verdad. Es verdad¡¡¿¿cómo pude¡
Enrique se siente el más miserable de los hombres:
--¿¿como pude, como pude?¡¡
Con un hilo de voz, Raquel le suplica:
--será que me puedo ir? ya soltaste la bestia que llevas dentro. Ahora deja que me vaya.
Enrique solo desea una cosa: morirse. Le entrega la llave a ella y el miedo que le demuestra Raquel le duele mucho y no se atreve a mirarla a los ojos. Raquel se va con un llanto amargo y falso que al atormentado príncipe se le clava en el alma. Raquel cierra la puerta del cuarto de él y corre a su recámara. Luego se tumba en la cama y ríe como loca.
--¡¡imbécil, imbécil¡¡¡¡es un imbécil¡
Raquel se levanta de la cama de un salto. Ríe victoriosa:
--Dios está de mi lado. Me iba a quedar sin nada y ahora lo seré todo. Seré reina y madre de futuro rey. Brillaré aún por mucho tiempo. ¡¡ser la madre del futuro rey me dará el poder que siempre quise tener¡¡Enrique no sabe que esta noche se ha convertido en padre, que esa mujer a la que tanto odia le va a dar un hijo, un hijo que es fruto de las cochinas relaciones de su padre y esa modelo.
Alexander entra en ese momento.
--perdón por no llamar pero no había nadie y me tenías preocupado. No sé de ti en toda la noche.
Raquel lo abraza y lo desnuda como una fiera en celo:
--¡hoy todo me salió bien¡¡Soy la mejor y seré la reina hasta que me muera¡
Alexander la mira sorprendido:
--No me vas a decir nada.
Ella lo tira a la cama y ella sobre él le hace esas cosas que le encanta hacerle:
--tú no preguntes. Sólo hazme tuya como siempre.
Y mientras Enrique se da una ducha llorando y atormentado sin poder sacar de su mente lo que supuestamente ha pasado, Raquel y Alexander fornican como bestias. Luego mientras se visten la pareja habla:
--y me vas a contar ahora? --pregunta él abrochándose los pantalones.
La reina le acaricia el fornido pecho mientras le besa los pezones y le dice:
--confórmate al saber que seguirás siendo el esclavo sexual de la reina.
El guapo irlandés se pone una camisa mientras le dice:
--yo no es por llevarte la contraria, mi reina, pero Enrique se casará y la reina será su esposa. Tu estarás en un segundo plano.
Raquel le pellizca el trasero y dice:
--eres guapo pero tienes la cabeza vacía. No habrá más reina que yo.
--pero cómo?
Raquel lo besa:
--la curiosidad mató al gato, no hagas preguntas. No estás aquí sino para complacerme y en vez de estar perdiendo el tiempo conmigo tienes el trabajo de enamorar a la cualquiera esa. De eso depende que yo pueda seguir siendo la reina.
--no sé si será fácil.
--lo será. Sé como sabes volver loca a una mujer.
Los dos se miran como bestias en celo.


Enrique ha pasado un buen rato en la ducha. Está desnudo y se está secando la cabeza con la toalla. LLaman a la puerta. Él no contesta.
--hermano, estás dormido.?
Enrique tira la toalla al piso:
--pasa hermano.
Enrique, desnudo, se sienta en la cama. Emilio se da cuenta que le pasa algo:
--¿qué ocurre?
Enrique se levanta y se pone unos jeans. Trata de mostrar que no pasa nada.
--todo está bien.
--ya sé que soy tu hermano menor y a mi no me corresponde cuidarte pero me gustaría saber cómo ayudarte.
Enrique no puede más y abraza a su hermano llorando:
--¡¡no puedo más¡
Emilio se angustia:
--¡¡no me asustes¡¡
--he hecho algo horrible.
--tú? no me lo creo.
--si es así. es algo tan malo que ni siquiera tú qué me quieres tanto me podrías perdonar.
Emilio lo mira confundido mientras Enrique hace la maleta. Enrique se va y Emilio detrás:
--no te vayas solo. Dime algo.
Raquel sale en ese momento y Enrique no se atreve a mirarla a los ojos. Emilio los deja solo. Raquel hace la que lo perdona.
--soy como si fuera tu madre y todo lo perdono.
--necesito irme. Aclarar lo que está pasando.
Raquel le da un cariñoso beso en la mejilla:
--hazlo, pero me ocuparé que no se sepa dónde vas. será lo mejor, que la prensa no te moleste pero regresa. yo necesito que seas el rey.
Enrique no se atreve a decir nada, la mira con culpa y se va. Raquel ríe:
--vuelve y cuando vuelvas tendrás la noticia de tu vida –dice para sí.

Como un ciudadano cualquiera, Enrique llega a España. Se instala en un hotel y luego va a un bar que hay cerca. Está muy distraído, se levanta de golpe y es él quien choca con una camarera que le tira la bandeja encima. Es Pippa.




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