miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 31


Enrique mira Pippa roto de dolor. Ella lo mira desconcertada. No entiende si él la engañó, si se casó con otra, porqué la mira ahora como si sufriera. Cree que es por puro orgullo, que deseaba hacerla su amante, que quería convertirla en la amante del rey y eso hace que aumente el rencor de ella hacía él. Con una mirada y una voz que estremece, el guapísimo rey de Catonia le dice a su amada:
--¿te casaste?
Recuerda los bellos momentos en altar mar y no puede creer que no significarán nada para ella. Con mucha dureza, muy agarrada a su esposo porqué le tiemblan las piernas le dice:
--como tú, su majestad rey de Catonia. Es así como debo tratarlo ¿no?
La dureza y el desprecio con el que ella le habla hace de esas palabras algo malo. Enrique siente mucho dolor al verse descubierto:
--para ti siempre seré Enrique.
--¡En cambio para mí siempre serás un rey que abusa de su poder como todos y ya sabes que odio a los de tu clase¡ --rabiosa.
--No me hables así. --triste.
--¿¿¡y cómo debo hablar a un hombre que se casa con la viuda de su padre cuando él recién fallece?¡ --muy despreciativa.
--Las cosas no son como parecen --dice él muy triste.
Aunque Aurelio está al lado de su esposa no se atreve a meterse entre tanto amor y tanto dolor. Le duele que su amada esté en ese situación, que ame y sufra por otro hombre.
--¿¿¡y cómo son las cosas?¡
Enrique se calla, le duele el desprecio de Pippa pero sabe que si él i le cuenta las cosas tal y como son aún lo odiaría más.
--Lo ves. Ni tú mismo te defiendes porqué sabes que lo que has hecho ha sido despreciable ¡¡me das asco¡¡ ¡¡maldigo cada uno de los momentos que vivimos juntos¡ --Pippa muy alterada.
Él llora sangre:
--no digas eso. Para mí fueron los momentos más felices de mi vida.
Pippa se traga su dolor. Se suelta de su marido, bofetea a Enrique y le dice:
--¡¡mentiroso¡¡ ¡¡me abandonaste para casarte con otra¡
El rencor de ella es una puñalada para él:
--¿lo hiciste por eso? te has casado por despecho ¿verdad?.
Pippa se calla. Ofendido es Aurelio el que se mete:
--¡¡no seas egocéntrico¡¡ --Aurelio.
--¡¡no hablo contigo¡¡ --Enrique .
--¡¡yo soy el esposo y todo lo que sea asunto de ella es mío también¡¡
Los dos rivales en el amor de Pippa están a punto de los golpes pero una vez más el juez se pone entre ellos. A Pippa le duele el dolor de Enrique, la desconcierta. Sea como sea ahora es la esposa de Aurelio, Enrique es un rey casado, un hombre prohibido para ella. Así lo ve ella. Le duele estar frente a él, le agarra del brazo a su esposo y casi sin tenerse en pie le dice a Aurelio:
--vámonos.
Enrique agarra del brazo a Pippa:
--¡¡no te vayas¡
Aurelio mira con odio a Enrique:
--¡¡no la toques¡¡
--¡¡eres tú el que sobra¡
Enrique y Aurelio una vez más se enfrentan, llegan dos de seguridad, fuertes como un armario y agarra uno de un brazo y otro de otro, se quieren llevar a Enrique a la fuerza pero él así resiste y a los gorilas les cuesta mucho arrástralo. El amor hace fuerte Enrique sólo tiene una pregunta:
--estás embarazada.?
Aurelio y Pippa se miran sorprendidos:
--¿de dónde has sacado esto? --Aurelio.
--una vecina dijo que podría estarlo.
Pippa mira a Enrique muy herida y le dice:
--no, pero lo estaré pronto.
Y Aurelio la besa ante un atormentado Enrique. Aurelio está no se da cuenta que Pippa habla sólo por herir a su amado. Aurelio se lleva a Pippa, Enrique grita como un loco y trata de zafarse de los gorilas a los que les cuesta controlarlo para ir tras ella. Le suplica a la novia. Su desesperado amor conmueve y convence a todos:
--¡¡te amo. yo lo he dejado todo por ti¡¡¡He abdicado en favor de mi hijo cuando nazca me divorciaré¡¡
Pippa ya no puede creer en ese hombre y le dice:
--no dejes nada por mi porque yo no voy a dejar nada por ti.
Aurelio sonríe y besa apasionadamente a Pippa, está responde aunque le quema el dolor de la mirada de Enrique. Aurelio se va con su esposa y Enrique llora destrozado. Nadie le dice nada, todos lo miran con pena. Sabiendo que ha perdido, Enrique, más tranquilo, se disculpa y se va ante las miradas de compasión de todos. Parece un alma en pena.


En su noche de bodas, Aurelio duerme ya feliz una vez consumado su matrimonio. Pippa lo mira dormir. Está en los brazos de siempre, en la cama de siempre. Parece que no haya pasado el tiempo pero algo ha cambiado. Ella ha cambiado pues lleva en su alma una gran pena de amor. La mirada desesperada de Enrique la atormenta:
-- y si me decía la verdad y lo dejé escapar?
Prefiere sufrir creyendo que la engañó no tener la duda que ha perdido la oportunidad de ser feliz junto al amor de su vida.
--¡No¡¡ ¡¡me engañó desde el principio. Se ha casado¡¡ ¡¡como mucho me quería como su amante¡¡ ¡¡no¡¡no¡
Con la seguridad que Enrique la convertiría solamente en la amante del rey, algo que ella no quería ser por nada del mundo, Pippa se va calmado y se queda desnudo.

Enrique llega a palacio. Ya todos se han retirado a sus recámaras. Está que se lo lleva el diablo. Está desesperado, despechado. Necesita desahogarse, estar con una mujer y lo único que piensa es en Raquel. Se dirige a los aposentos de la reina pero en el camino se encuentra con Rósula que sale a su paso medio desnuda y él no lo duda y fornican como bestias. Ella grita en sus brazos y él se deja llevar. Después llevan las culpas. Él se levanta sorprendido:
--¿¿¡eras virgen??¡
Rósula queda en la cama feliz, siente que ya ha ganado.
--así es. Siempre me reservé para ti.
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--¿¿porqué no me dijiste que era tu primera vez?
--siempre lo dije.
--¡¡¿¿pero cómo te iba a creer sí te me querías regalar sin problemas muchas veces?
Enrique está angustiado y arrepentido de sus actos:
--¡¡esto no debió pasar¡¡ ¡¡Debiste aprovechar tu virginidad para aspirar a alguien que te pudiera ofrecer algo¡
--desde niña yo siempre supe que tú serías mi marido y ahora me tendrás que cumplir. Has sido mi primer hombre.
Enrique lo mira con amargura:
--estoy casado.
--pero te puedes divorciar.
--mi hijo tiene que nacer legítimo para poder ser rey.
--te esperaré. Mientras seré tu amante. Yo sé que no quieres a Raquel. ¿No es mejor tenerme a mí en la cama que a ella?
Enrique se pone los boxers, le tira la ropa a ella:
--vete.
--quiero pasar la noche contigo. Ahora soy tu mujer.
--¡No voy a permitir que me presiones. Tú te entregaste a mí sabiendo que soy un hombre casado. Debes asumir las consecuencias¡
--y tú las tuyas. diviértete conmigo todo lo que quieras. Ya no tengo nada que perder y sí mucho que ganar, almenos placer. Yo estoy dispuesta a arriesgarme seré tu amante si algún día te divorcias te tendrás que casar conmigo.
--y si no me divorcio? –brusco.
--lo harás.
El cuerpo desnudo de Rósula es toda una tentación para él. Ella lo besa. En ese momento entra Emilio que se queda helado viendo la escena. Rósula se cubre:
--¡¡podrías llamar, degenerado¡¡
Emilio se sofoca:
--perdón. No sabía que estuvieran aquí. Oí ruidos y me extraño. No debía haber nadie.
Emilio mira a su hermano con reproche, mira horrorizado la sábana manchada con la pureza de Rósula. A Emilio le duele que su hermano haya sido el primer hombre en la vida de la mujer que ama el hombre que él ama. Enrique lo sabe y por eso le duele lo que ha hecho:
--espera hermano, tenemos que hablar.
A Enrique le duele el rencor de su hermano, Emilio se acerca a la puerta sin decirle nada.
--hermano, luego te busco.
Enrique siente que le ha fallado a su hermano y le duele. Mira a Rósula molesto:
--¡¡esto es por tu culpa¡
Rosula se hace la ofendida:
--¡¡yo te di lo que buscabas¡ ¡¡ahora me tienes que responder¡¡


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