jueves, 12 de mayo de 2011

capitulo 6


Raquel trata de eludir las preguntas de su esposo.
--¿¡que te pasa?¡ ¡¡no me gustan que me celen¡¡
--no es eso. Simplemente te hice una pregunta. Que no seamos precisamente el matrimonio modelo no quita que no pueda preocupar de tus cosas.
--No creo que tengas quejas de mi como reina. He cumplido a la perfección con mi papel de reina.
Con un poco de frustración el rey dice:
--No me has dado un hijo y has tenido 18 años.
Raquel siente rabia y más que por un deseo de ser madre por el poder que le daría ser madre de un príncipe. Se hace la víctima. Hasta llora:
--¿y crees que a mí no me duele eso? Ser madre es mi sueño y más ahora que veo que tus hijos son unos buenos para nada. Tal vez pienso que en el hijo nuestro estaría la salvación de nuestro país.
--bueno tampoco así. Enrique será un buen rey.
--Si tú lo dices.
--él aún es muy joven, pero sabe cuáles son sus obligaciones.
--lo sabrá pero no las cumple, sólo se preocupa de divertirse y de estar con mujeres. Y ahora el retrasado de tu otro hijo que le sigue los pasos.
A Wenceslao los ojos se le abren como platos:
--¿¿¡Emilio sale con una muchacha?¡
Raquel se le ríe:
--¡¡claro que no. Cómo se te ocurre¡¡me refiero a lo de irse de viaje y no preocuparse de sus obligaciones¡¡
El rey se decepciona.
--bueno, tampoco sería tan raro que tuviera novia. Algún día se casará.
-Pues no tengas esperanzas. --dice con desprecio-- Tu hijito es un ma…
Raquel no puede acabar la frase porque el rey no la deja:
--¡¡ni lo digas¡
--¡¡todo el mundo habla de eso. Tu hijo nos va a llenar de vergüenza¡¡
--¡¡Mi hijo es macho como su padre¡
Raquel lo mira burlona:
--eso no lo dudo --susurra.
--Y ultimadamente. ¡Son mis hijos y los tienes que respectar¡
--¡si ellos no me respetan a mi! –en plan víctima.
--¡¡no tiene caso hablar contigo¡¡últimamente estas de un mal humor¡
--yo estoy muy feliz --dice pensando en su nuevo juguete el irlandés.
Wenceslao se iba a ir porque Raquel se ríe ya que una vez se ha salido con la suya. Con la discusión ha logrado que el rey se olvide de la pregunta inicial. De repente el hombre se gira y la mira.
--¿No me has dicho dónde estabas?
--entrevistando a mi nuevo secretario.
--supongo que será joven y guapo --dice con ironía.
--algún problema?
--¡no¡ no pero a ver si este te dura más y no desaparece luego.
Para distraer al rey le devuelve la pregunta:
--¿y tú a dónde vas?
--tengo trabajo.
Él se va. La mirada de la reina se llena de odio.
--si claro, a trabajar una cualquiera. Pero bueno, así mientras te diviertes con las zorras yo quede libre de hacer lo que quiera y seguir siendo la reina. Las otras sólo son un pasatiempo.

Mientras en el sur de España, Pippa llega a su casa.
--Mi amor, ya llegué.
Aurelio salía de la ducha. Se acerca a ella desnudo y mojado. Se seca la cabeza con una toalla. La joven mira con deseo a su guapo novio.
--Hum,.. y eso recibimiento? Es el sueño de cualquier mujer que la reciba un hombre guapo desnudo.
Aurelio suelta la toalla y la abraza:
--Y el sueño de cualquier hombre es tener a una mujer como tú.
Los dos se miran y se besan apasionadamente. Aurelio va llevando a Pippa hasta la cama. La mira con cierto miedo:
--hoy no estás cansada?
--No. vine más pronto para estar contigo.
Él la mira enamorado:
--sabes, Tengo una sorpresa.
--¿cual?
--luego te digo. Primero quiero mi premio
Los dos se miran fascinados y se funden el uno en brazos del otro.

Al rato Wenceslao sale de la cama de una joven.
--Ya te vas.?
--Majú tengo trabajo.
Ella lo mira un poco decepcionada:
--¿y así va a ser siempre?
--No quiero reproche. Tú sabías como estaban las cosas.
--No. Yo no sabía que iba a ser la amante del rey. Yo me enamoré. No pensé que iba a ser una más de tus conquistas.
--¿y qué esperabas?
--Tenía 16 años cuando tú me hiciste mujer. ¿Es que eso no es importante para ti?
--Sí es verdad que yo no he sido un santo, que han habido muchas mujeres, pero yo nunca las engañé. Ellas sabían cómo estaban las cosas y lo aceptaron. Tú estuviste conmigo porque quisiste.
--porqué me enamoré.
--y yo también. Hacía mucho que no me sentía tan bien y te agradezco sinceramente que hayas compartido tu vida conmigo pero tú sabes que mis obligaciones como rey están primero. Yo jamás haría un escándalo. Mi pueblo confía en mí y no los pienso decepcionar.
Majú lo mira llorosa:
--¿y esa gente que no conoces es más importante que yo?
--Mis obligaciones como rey son más importante que cualquier otra cosa. Lo siento.
El rey se viste a toda prisa y se va. Majú abraza esas sábanas con amor:
--Yo te amo. ¿porqué me tuve que enamorar de ti?¿porqué?

Enrique está tumbado en su cama. Está distraído escuchando música. El atractivo príncipe tiene los ojos cerrados y no se da cuenta que alguien entra. Es Rósula. La joven se acerca a la cama sigilosamente.
--vas a ser mío. Yo voy a ser la reina --dice ella para sí.
Rósula posa sus labios sobre los de Enrique. El príncipe abre los ojos y se levanta.
--¿¿qué haces aquí?¿¿qué pasa?
Ella lo mira seductora:
--no pasa nada. Te quería dar la bienvenida.
Enrique se quiere apartar de ella pero ella lo agarra del brazo:
--no te pongas nervioso. Aún no hemos hecho nada pero ahora todo lo que tú quieras.
Enrique traga saliva. Se aparta de ella y abre la puerta.
--¡¡sal de mi recámara¡¡me vas a meter en un lío si te descubren aquí y a ti tampoco te conviene, podrían confundirte con una perdida¡¡ --dice él muy molesto.
--no me vengas con esas tonterías. No tiene nada de malo que una novia visite a su novio, ya son tiempos modernos.
Enrique fuerza una sonrisa:
--el problema es que tú y yo no somos novios.
Rósula lo quiere abrazar pero él la aparta de su cuerpo:
--Sé que mi padre te ha metido en la cabeza que tú vas a ser la reina pero desde luego no será por mi. Yo no me voy a casar contigo.
Rósula lo bofetea furiosa:
--¡¡eres un imbécil¡
--¡¡Vete¡¡
Rósula se va del cuarto. Todo ella es odio:
--¡maldito, esta me la cobro¡¡vas a ser mío¡¡sea como sea yo voy a ser la reina¡¡

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