miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 42


Enrique ha llevado a Pippa a urgencias. Está en una camilla. Pippa llora
--es un castigo por quejarme ¡¡no quiero perder a mi hijo¡
Enrique le acaricia el pelo con pena y espera ansiosa. Después de hacerle una revisión el médico les dice que su embarazo es de riesgo y que debe de pasarlo en cama. Se quedará unos días en observación. Cuando ya está en la habitación Enrique está con ella. La toma de la mano.
--siento no poder acompañarte. tendrás que ir solo.
--yo no me voy a ningún lado.
En ese momento entra Aurelio.
--tú vete yo me quede con mi esposa.
Enrique no permite que se acerca a su amada:
--aunque tú seas el padre ella es mi mujer. ¡No te quiero cerca¡
--yo estaré cerca de ella. Seguro que tú le has hecho algo para que aborte.
Enrique lo mira furioso:
--¡¡sí alguien será culpable de algo serás tú¡¡no debe alterarse y lo estás haciendo¡
Aurelio quiere acercarse pero Enrique no le deja.
--Vete –le pide ella-- no te puede negar tus derechos con mi hijo pero no te quiero ver durante el embarazo. Verte me da asco y ahora me harías perder a mi hijo.
--porque nadie me avisó? --Aurelio.
--es que tú estás en todos lados? –Enrique.
--si mientras mi hijo esté en Pippa, mi esposa.
--¡yo no te quiero ver –dice ella-- aunque si lo que quieres es que pierda a mi hijo...¡
--Nuestro hijo, no.
Aurelio y Enrique se miran con rabia.
--¡¡te hago responsable de lo que le pasa a mi esposa y a mi hijo¡
Aurelio se llena la boca diciendo mi esposa y mi hijo. Eso lastima a Enrique.
--lo siento --dice Pippa.
Él le acaricia la mano y fuerza una sonrisa.
--tranquila --dice el herido.
Enrique sufre por tener la felicidad solo a medias..

En Catonia, todo está listo para la boda de Guillermo y Rósula. Es en la capilla del Palacio y muy discreta. Del brazo de Emilio Rósula llega al altar. Guillermo está tan guapo y Emilio suspira enamorado. Aún así le desea toda la felicidad del mundo. Al llegar al altar, Guillermo abraza a Emilio y lo siente temblar. Le duele sentir que aún lo ama pero ya no ve rencor en él y eso le gusta. Rósula y Guillermo suspiran. Se muestran emocionados durante toda la ceremonia al igual que Emilio que sabe que Guillermo ha cumplido su sueño. Guillermo llora al besar la que ya es su esposa, la ama pero le duele saber que es dueño de su cuerpo pero no de su amor. Rósula siente que al fin ha encontrado su camino y que será feliz. Luego tomados de la mano, los reyes de Catonia salen al Palacio Real. El pueblo aplaude:
--¡¡Viva el rey Guillermo VI¡¡ ¡¡Viva la reina Rósula¡
Y Rosula llora de felicidad mientras saluda a todo el mundo. Guillermo la mira triste:
--esto es lo que querías. Te hubieras vendido al que fuera por eso --dice él para sí.




En la noche de bodas, Rósula, muy sexy va a buscar a su esposo a su recámara que tiembla de deseo.
--¿porque no vienes?
--a donde?
--a nuestra recámara. Me dijiste que después de la boda dormirías en la recámara que fue de tu tío.
--No. Tú dormirás ahí. Yo seguiré aquí.
--¿¿cómo?¡
--¡Yo te lo dije. no quiero una puta¡
--¡¡estamos casados¡ --desesperada.
--¡¡sí pero tú sólo quieres ser reina. Yo no pienso hacer el amor con una mujer que se me vendió¡
--¿y entonces?
--entonces nada. Yo cumplí tu sueño porque te amo. Te hice reina. No te pienso obligarte a nadie.
Ella está desesperada:
--¡¡pero yo quiero. Yo te necesito. Deseo estar contigo¡
--Lo siento. No necesito a una mujer que me dé sólo sexo. Si estás desesperada te alivias tú sola como hago yo.
Y Rósula no sabe como decirle que se está enamorando de él:
--no me hagas esto –le suplica.
--Yo te supliqué durante años. Ya me cansé.
Y Rósula piensa en las veces que lo sintió desnudo, que casi hicieron el amor. Desea un hombre y lo ama a él. Cae a sus pies llorando.
--¡no me hagas esto¡
Guillermo está conmovido pero no se quiere acostar con ella hasta que esté seguro que lo ama. La levanta:
--no te rebajes como una mujerzuela.
Las lágrimas de Rósula lo conmueven pero no quiere sentir que ella se le vendió:
--Vete y no vuelvas a entrar a mi recámara.
Destrozada ella le dice:
--¿porque me castigas así? ¿¡es tu venganza por todas las veces que te rechacé¡
--te hice reina. Y lo que espero de ti no es sexo. Sólo he querido una cosa en toda mi vida: tu amor.
Ella lo abraza y él vibra, la desea. Casi cae.
--¡¡yo quiero amart.¡
Él se aparta de ella:
--¡¡no tú quieres un revolcón y nada más¡¡¡vete¡
--porque te casaste conmigo?
--porque querías ser reina, pero no esperes que te trate como antes.
Y Rósula se va llorando. Guillermo cae al piso roto de dolor. Ser el esposo de Rósula y no tenerla es pesadilla.

Los meses van pasando. Enrique ha comprado una casa para vivir con Pippa que se la pasa en cama. Aurelio tiene las puertas cerradas en esa casa pero a la que sabe que Pippa se la llevan en una ambulancia para hacerle controles va allá. Enrique va con ella pero luego en el consultorio se presenta Aurelio reclamando sus derechos y Enrique se queda al margen lleno de celos y coraje.
--perdona por todo --dice ella cuando está en casa.
--tranquila.
--es que la situación es difícil para ti. Hace meses que no podemos hacer el amor y los que te faltan y todo por un hijo que no es tuyo.
Enrique acaricia el vientre de la mujer y aunque la presencia de Aurelio lo atormenta dice:
--te amo y sé que voy a querer mucho a ti hijo.

En Catonía, Guillermo se está dando una ducha y Rósula entra en la recámara. En el baño. Se excita al ver al guapo chico lavándose la cabeza mientras que el jabón desliza por su desnudo cuerpo. Ella se desnuda y se mete en la bañera con él. Guillermo de repente siente que alguien le está lamiendo el sexo oral. Se aclara con rapidez y antes de perder el control de su cuerpo aparta de él a Rósula. Salta de la bañera y se cubre con una toalla.
--¿¿¡que haces aquí?¡
--¡¡soy tu esposa¡
--¡no soporto que te comportes como una puta¡
Rósula está desesperado:
--y como te hago entender que te amo?¡
--¡¡con sexo nunca lo harás¡
Rósula, desnuda lo abraza.
--Si ya no me quieres hagamos el amor ni que sea por tener un hijo.
Guillermo la mira molesto. Se lleva las manos a la cabeza. Está dolido:
--¡claro, ahora lo entiendo todo¡ ¡¡¡es por eso que quieres acostarte conmigo a toda costa. Quieres asegurarte un heredero para seguir siendo siempre la reina¡
Guillermo se sienta en la cama. Llora.
--¿porqué no me has podido amar?
Rósula lo acaricia:
--¿cómo te hago entender que te amo?
Guillermo la mira herido:
--no puedes. Creo que fue un error casarnos. ¡Esto es un infierno¡
--¡¡porqué tu quieres¡¡
Rósula se va llorando y Guillermo aúlla de dolor:
--¡no me quiere, no me quiere¡
Está seguro que su esposa sólo quiere un hijo para tener más poder. Da golpes a la pared con la cabeza y los pies llorando sangre.

Al día siguiente, Guillermo hace deporte por los jardines del palacio. No imagina que no está solo. Emilio siempre lo espía. Aunque le hace creer que no quiere verlo cada mañana a la misma hora está escondido para verlo de lejos, para amarlo de lejos. Y así es como se da cuenta que ese día no están solos. Raquel se acerca para vengarse.
--¡¡Guillermo¡
Y Guillermo se queda helado al ver a Raquel que ha regresado de la “muerte” para vengarse.
--¡¡maldito, maldito¡
Y Raquel apunta con un arma y dispara pero Emilio corre y se pone delante y él cae a los pies de un horrorizado Guillermo. Al ver que se ha equivocado. A Raquel se le cae el arma. Guillermo se agacha y llora abrazando a Emilio que agoniza.
--¡¡estás loca¡¡¡mira lo que has hecho¡
--¡¡y ahora te voy a matar a ti también¡
A pesar que está muy débil Emilio se mueve un poco sin que Raquel se dé cuenta y agarra el arma. Raquel se da cuenta cuando la va a recoger y no la encuentra:
--¿¿qué haces maricón?
Emilio dispara a Raquel matándola en el acto. Después él muere en brazos de Guillermo que une su frente a la de él llorando:
--¿porqué? porqué?
Guillermo piensa en todo el amor que Emilio le ha demostrado, en las veces que quiso darlo todo por él. Le acaricia el rostro conmocionado:
--¡¡perdóname.¡¡perdóname¡¡
Rósula se acerca a él. Le pone las manos en los hombros y Guillermo llora a los pies de su esposa:
--¡¡lo maté. Yo siempre me porté mal conmigo y él dio hasta su vida por mi¡ lo maté.
Guillermo no tiene consuelo y Rósula está deshecha al saber que no puede hacer nada por él.






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