miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 18


Pippa vaga sin rumbo fijo por la playa. No sabe qué es lo que debe hacer con su vida. No deja de pensar en Enrique y en Aurelio. Aurelio hasta el momento ha sido su único amor pero desde que conoció a Enrique no hace más que pensar en él.
--¿qué es lo que me pasa?
Cada vez que piensa en Enrique un fuego interno la quema. Estaba segura que lo que sentía por Aurelio era amor pero Enrique ha llegado para trastocarlo todo:
--¿¡que me hizo ese tipo?¡ ¡¡debería odiarlo y en cambio no hago más que pensar en él. Con…
No lo quiere decir. Se escandaliza ella misma sólo de pensarlo.
--¡no¡¡ ¡¡el amor no puede ser así¡¡ ¡¡no puede¡¡
Pero no puede dejar de estremecerse al pensar en él. Aunque no lo quiere reconocer se da cuenta que lo que siempre sintió por Aurelio está lejos de ser amor. Es cariño, agradecimiento pero no amor.
--El amor debe parecerse mucho a lo que siento por él.
Y estar enamorándose del guapo Enrique es algo que le gusta pero le asusta:
--¡¡no lo conozco¡¡ ¡¡no se puede amar a quien no se conoce¡¡ ¡¡debe ser un amor pasajero, una atracción. Es muy guapo¡¡
Y se excita recorriendo con su mente la perfecta anatomía de ese chico tan guapo. Su rostro, su pecho, sus partes bajas. Se ruboriza.
--¡¡estoy loca. Es tan guapo como mala persona¡¡ ¡¡no puedo olvidar lo que me hizo¡¡ ¡no debo pensar en él ni como un cuerpo¡¡
Para hay algo en la mirada de él que la atrae, que se le ha clavado en el alma y es precisamente eso y no la perfecta belleza del rey secreto la que hace que no pueda dejar de pensar en él. Se acerca a la orilla sin dejar de suspirar y vibrar pensar en él:
--Enrique. Enrique. ¿qué voy a hacer contigo?
Sonríe y llora por él:
--¡¡eres un imbécil y te tengo que sacar de mi mente¡¡ ¡¡tengo que hacerlo¡¡
Pero es algo que no puede. Cerca del mar escribe en la arena:
--¡Enrique¡
Alguien la observa a lo lejos con una sonrisa. Y esperando que sólo el cielo sepa su secreto sin saber porque grita:
--¡¡te amo, Enrique¡¡
De repente unos brazos la rodean y ella se derrite en esos brazos. Los brazos de Enrique. Se gira. Se miran frente a frente. Arden en deseo pero también hay amor en sus miradas. Se miran en silencio. Ella iba a decir el nombre de él pero él la calle con sus dedos, acaricia los labios de ella, luego poco a poco roza con sus labios los labios de ella. Enrique siente ternura, una ternura que es desconocida por él en ese momento. Los dos funden su cuerpo en un explosivo y cálido beso. El beso de un amor apasionado como ellos.

Aurelio está como loco en su casa. Da vueltas una y otra vez.
--¡¡no puede ser, no puede ser¡
Se da golpes de puños para tratar de calmarse pero a medida que avanza el tiempo y no sabe nada de Pippa su rabia aumenta.
--¡Ella es mi mujer y yo no voy a permitir que ese recién llegado me la robe¡¡ ¡¡Yo fui el primer hombre en su vida¡¡ ¡¡me pertenece a mi, sólo a mi!
Llora de rabia, celos y desesperación:
--¡¡está con él¡¡ ¡¡Seguro que en este momento Mi Pippa se está revolcando en algún sucio motel con ese asqueroso como una vulgar prostituta¡¡
Su rostro está lleno de lágrimas que se seca con rabia. Se desespera al imaginar que Enrique le hace el amor a Pippa:
--¡y no fue por el trabajo fue por vicio¡¡ ¡¡puta¡
cae en el piso y llora:
--¿porque me hizo esto? Yo la amo.
Grita el nombre de su amado retorciéndose del dolor:
--¡¡yo lo daría todo por ti, mi sueño era mantenerte, que te quedarás siempre a mi lado, que fueras mi esposa, que me dieras el hijo con el que sueño desde hace tiempo¡¡
Da un golpe en la pared con el puño:
--¡¡Seguro que toda esa pelea que me contaron mis amigos fue un truco para que yo no supiera que se acuesta con otro¡¡ ¡¡y yo que le partí la cara creyendo que te faltó al respecto¡¡ ¡¡cómo se habrá reído de mi el muy cretino porque sino te habías revolcado con él ya en ese momento él sabía que no lo habías rechazado¡
Aurelio sufre seguro que su amada está en brazos del otro, siente mucho dolor:
--Y yo que cuando me lo dijeron por una parte sentí felicidad de que tú lo hubieras rechazado.¡¡que tonto fue¡¡ ¡¡No me lo dijiste y si no me lo dijiste es porque te gusta ese maldito¡¡ ¡¡perra¡¡

Y mientras Aurelio sufre, Pippa es feliz en brazos de Enrique. Feliz de saborear un beso de amor por primera vez. Un verdadero beso de amor. Mira a Enrique con toda la dulzura del mundo. Él se siente en éxtasi. Nunca había sentido nada igual. Luego llega el orgullo que deja oculto los tiernos sentimientos hacia esa mujer, sentimientos desconocidos por el guapo rey:
--¡¡yo sabía que tú estabas loca por mi, que no me ibas a rechazar¡¡ Ninguna mujer se me resiste.
Y a Pippa le duele y mucho las palabras de él:
--¡¡eres un cerdo. Te odio¡¡
Enrique sonríe con cara de degenerado y la estrecha contra su pecho:
--pero tú amas a este cerdo y no te culpo. A todas las mujeres les pasa lo mismo. Es algo natural en mi.
Y mientras que Enrique se vanagloria de ser un experto en artes amatorias, en que ninguna mujer se le resiste Pippa siente asco porque más que nunca es consciente que lo ama:
--¿¡cómo puedo amar a un tipo como este? --dice para sí mientras deseo besarlo y ahorcarlo.
Y Enrique quiere volver a besarla:
--vamos a mi hotel.
Y Pippa lo quiere bofetear:
--¡¡nunca me tendrás, asqueroso¡
Pero él le agarra el brazo y divertido dice:
--así que eres de las que te gusta hacerte la difícil. ¡¡Me encanta¡¡ igual vas a caer en mis brazos. Todas caen.
Y a Enrique le toma de sorpresa la patada en los genitales que Pippa le da. Y ella huye mientras el guapísimo rey se queda retorciéndose en la playa:
--¡maldita, maldita¡
Pero sonríe. Esa chica le gusta y mucho y a cada rechazo de ella aumenta el interés de él:
--va a ser mía y lo voy a disfrutar mucho --dice con cara de dolor y de degenerado.


Maju está en su casa muy triste, mira una y otra vez todas las fotos en prensa que ha salida del difunto rey. Le habla a su bebé:
--ni siquiera se hizo una foto conmigo. No me quería. Sólo fui una diversión.
Tocan a la puerta. Seca sus lágrimas y va a abrir.
--¿tú?
Es Alexander con su sonrisa más seductor.
--¿y qué es lo que buscas ahora?¿que necesitas?
--siempre eras tan brusca con los vecinos?
Él se muestra de muy buen humor, ella molesta:
--¿¿que necesitas?
--una sonrisa.
Él se muestra muy seductor y a ella le molesta. Le va a cerrar la puerta pero él ha puesto la pierna para impedirlo.
--¡¡si no te vas voy a llamar a la policía¡
--no me hagas esto. A la policía no.
--pues no me molestes.
--Yo sólo quiero ser tu amigo. Estás muy sola. Una muchacha tan linda como tú no debe estar tan triste y sola.
--¡¡Acabo de enviudar y espero un hijo no puedo estar de otra manera¡¡
--pero no tiene nada de malo que tengas un amigo. Nos la podemos llevar muy bien. Vamos al cine esta tarde.
--¡¡no¡¡ ¡¡y no me vuelvas a buscar o te echo la policía encima¡
Maju quiere cerrar la puerta pero él no se lo permite. Ella lo mira furiosa y él finalmente cierra la puerta. Él queda furioso pero excitado:
--¡¡va a ser mía¡¡

Mientras Enrique se levanta quejándose de dolor, cojea. La ve no muy lejos. Una gitana vende flores y compra un ramo de rosas y caminando lo más rápido que su dolor central le permite alcanza a Pippa. Le pone las rosas delante. Con su cara más tierna le pide perdón:
--comencemos de nuevo.
Y a ella lo desarma. Acepta las flores que huele emocionada. Caminan los dos por la playa un rato.
--fui a tu barrio a buscarte.
--¿y por qué hiciste eso?
--quería saber de ti y hablé con unas vecinas. Ya sé que te has separado del imbécil de tu marido. ¿te separaste por mi?
--No me he separado. Sólo he discutido y sí, es por tu culpa.
Enrique sonríe, se pone delante de ella:
--Yo tengo un barco ¿porque no vamos unos días a navegar? solos tú y yo.
--no me parece buena idea.
--sólo como amigos –dice él poniendo cara de bueno.
Ella lo mira con ironía y le dice:
--¿tú, amigo de una mujer?
--bueno, no haremos nada que tú no quieras. No puedes fiarte de mi pero puedes fiarte de ti.
Muy segura Pippa dice:
--No, no puedo.
Y se va alejando de Enrique que se muestra muy satisfecho y seguro que haber conquistado ya a Pippa.

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