miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 35



Rósula se molesta al ver que Enrique cerró la puerta con llave.
--¡¡no me puedes hacer eso.,maldito¡
Toca a la puerta:
--Enrique abre.
El guapo rey tumbado en la cama se sobresalta. No dice nada. La chica sigue tocando:
--si no abres hago un escándalo.
De repente Emilio la estira del pelo:
--¡¡deja a mi hermano en paz, zorra¡
--déjame en paz ¿que te he hecho yo?
--ya te dije, si no quieres ser una puta o una soltera, te tendrás que casar con Guillermo..
--¡¡ni que fuera el último hombre en la faz de la tierra¡
--pues tendrás que buscar algún borracho que te complazca, yo me encargaré que mi hermano no te haga caso.
Rósula se va furiosa a su cuarto. Emilio sonríe victorioso. Enrique se levanta, sólo lleva la parte de abajo del pijama. Escucha tras la puerta. No se oye nada. Sonríe:
--vaya con mi hermanito. Veo que se ocupó bien de ésta.



A la mañana siguiente, Enrique está corriendo por los jardines de palacio. Llega Guillermo. Los dos primos se encuentran frente a frente. Emilio corre feliz hacia su amado. Se pone en medio de los dos.
--por favor, no se vayan a pelear.
Aunque siente ganas de golpear a Enrique por acostarse a Rósula y a Emilio por eso amor que él no entiende y no le gusta pese que está dispuesto a aprovecharse de él, Guillermo se controla:
--Emilio es el único que me puede ayudar. Tengo que hacer méritos para tenerlo de mi lado --dice para si.
Procurando ser cariñoso Guillermo le dice a Emilio:
--vengo a hablar contigo.
Emilio suspira enamorado. Nicolás dice:
--que bueno, Guillermo. Para Emilio tú eres muy especial. me dolería que por mi culpa le dejarás de hablar.
--para mí también es muy especial.
Los dos primos se sienten incómodos porque Enrique no imagina que Guillermo sabe que su hermano lo ama y Guillermo no sabe si Enrique sabe.
--los dejo solos --Enrique.
Enrique pone su mano en los hombros de su hermano, se miran con complicidad. La mirada ilusionada de Emilio hace sentir mal a Guillermo:
--No --dice para sí-- que no te sepa mal. Tú mereces ser feliz y aunque juegues con los sentimientos de este degenerado lo harás feliz y eso tiene su precio.
Guillermo fuerza una sonrisa.
--creí que no te iba a volver a ver. tenía miedo que te enojaras conmigo para siempre.
Guillermo acaricia el rostro de su primo con mucho cariño. Emilio vibra de deseo:
--perdóname, perdóname por lastimarme.
--no es tu culpa. Yo te prometí ayudarte con Rósula y te fallé.
Guillermo le pone las manos en las mejillas. Y Emilio casi se desmaya, tiene su mirada, sus labios tan cerca. Se siente morir de felicidad. Enrique los observa de lejos. Intranquilo, teme que su hermano salga lastimado.
--tú no tienes la culpa de nada. Yo me dejé llevar por el odio y culpé al que menos culpa tenía. ¿me perdonas?
--claro.
Guillermo lo abraza, lo siente vibrar. El amor, el deseo de Emilio hace que Guillermo sienta pena, compasión, asco. Emilio bosteza.
--tienes sueño? --le pregunta Guillermo con mucho cariño.
--vigilé toda la noche. Rosula se quedó con las ganas porque él la rechazó. Yo lo amenazé. Te juro por mi vida que Enrique no volverá a tocar a Rósula. Aunque sea un poco tarde, pero almenos Rósula no será la amante de Enrique. No permitiré que ella lo quiera comprometer.
--lo hiciste por mi a pesar de que te pegué?
--tú no imaginas lo importante que eres para mí y no sabes cómo me duele haberte traicionado.
Guillermo lo acaricia, le tranquiliza sentir que nada ha cambiado. Lo vuelve a abrazar. En ese abrazo hay ternura, aunque no lo entiende, aunque le incomoda, en cierta manera le quiera dar gracias por amarlo, por ese amor que le ayudará en sus objetivos. Eso hace que más que nunca quiera tener a Emilio comiendo de su mano. Necesita estar seguro, después de lo que pasó necesita hacer algo radical. Se siente sucio por lo que está pensando pero siente que si después del camino está Rósula esperándolo todo habrá merecido la pena.
--¿qué te parece sí para perdonarme por lo que te hice bajamos a la costa?
--yo ya te he perdonado.
--bueno pero vamos igual ¿o es que no quieres? --Emilio hace que sí con la cabeza entusiasmado--Podríamos pasar el día navegando y regresar en la noche.
--Como la otra vez.
--¿te acuerdas?
--claro, fue el día más feliz de mi vida.
Guillermo le sonríe seductor. Con cara mirada, con cara sonrisa Guillermo va enamorando más y más a Emilio.
--yo conozco un lugar dónde podemos bañarnos sin que nadie nos moleste. Sé que tu hermano iba con chicas y ahí jamás la prensa lo buscó.
--me pondré bañador.
Emilio se iba a ir pero Guillermo lo agarra del brazo:
--yo no llevo. No te hará falta. Ya te dije que nadie nos verá.
Emilio tiembla. La mirada seductora de Guillermo, lo que le hace entrever sus palabras, es algo demasiado grande para él. Como en un sueño. Está a punto de desmayarse. Su corazón late tan deprisa que hasta lo lastima. Se estremece de imaginar lo que pueda pasar esa tarde. Sea lo que sea será un sueño cumplido. Guillermo se siente culpable de que cada vez Emilio lo ame más pero siento que en el amor todo se puede. Abraza por los hombros a Emilio y se van los dos juntos. Y Emilio arde pensando que tendrá a Guillermo casi desnudo para él. Está muy revolucionado. Piensa el día en que lo vio en bóxers, creía que no vería más así:
--cómo mínimo lo veré así pero ¿¿y si se quiere bañar desnudo? --dice para sí.
Esa posibilidad lo tiene al borde del infarto.
--¿te ocurre algo? --le pregunta Guillermo aunque se da cuenta que es un volcán a punto de entrar en erupción.
--hoy es el día más feliz de mi vida --dice Emilio.
Guillermo lo acaricia y fuerza una sonrisa. Enrique quiere ir hacia ellos. Algo le dice que no debe fiarse de Guillermo.
--Enrique¡
Es Raquel quien lo retiene.
--tenemos que hablar.
--¿tiene que ser ahora?
--claro es que ser rey no es un juego y yo creía que…
Enrique no la deja hablar:
--no voy a abdicar. Me quedo aquí. De todas formas prefiero que tú seas la que te ocupes de todo.
--como tú quieras.
Y aunque se muestra sumisa a Raquel no le hace demasiada gracia. Enrique se aleja de ella. Esta le mira el trasero con deseo:
--que bueno está el condenado pero el maldito no me da el gusto y no sabe que eso lo va a matar. En cuanto nazca mi hijo ocurrirá una tragedia que me hará reina absoluta de Catonia.
La mujer sonríe pérfidamente. Mientras Enrique no logra retener a su hermano, cuando sale del palacio ambos ya se han ido en el auto de Guillermo.
--espero que Guillermo sepa lo que hace.
Alguien le pone la mano en los ojos.
--¿¿quien soy?
Él se aparta de ella con desprecie.
--¡no molestes¡
Enrique se iba a ir pero Rósula le agarra del brazo:
--¡¡conmigo no vas a jugar. Perdí mi virginidad en tus brazos y me debes una reparación¡
Enrique se aparta de ella y molesto le dice:
--¡¡no sé qué reparación te va a dar un hombre casado¡
--¡¡no puedes echarme de tu vida cada vez que se te pegue la gana¡ ¡¡soy tu mujer¡
Enrique se muestra molesto con ella, no le perdona que por culpa de lo que pasó su hermano sufriera:
--¡¡tú creíste que tu virginidad era un valor de bolsa. Apostaste mal, la perdiste en vano¡¡ ¡mi mujer es Raquel y lo seguirá siendo¡ ¡tú no me interesas ni para revolcarme a ratitos¡
Rósula no puede creer lo que oye. Estaba segura que Enrique la querría ni que fuera como amante:
--¡no me puedes tratar así¡
--te trato como te merece. creíste que regalándote a mí me ibas a comprometer pero te equivocas. Si tú no valoras tu virginidad ¿porqué iba a hacerlo yo?
Rósula está furiosa:
--¡¡te exijo que...¡
Enrique no la deja seguir:
--¡¡soy yo el que te exige. Te exijo que me dejes en paz o Raquel se enterará y tendrás que irte de palacio¡
Enrique se va dejándola en shock.

Guillermo es el que maneja el yate y Emilio está muy pegado a él. Están los dos solos. Anclan el barco. Guillermo lo ayuda a bajar.
--venga es aquí.
Emilio mira a Guillermo temblando. Desea que pase tantas cosas y está seguro que almenos algo pasará y le va a gustar mucho. Guillermo se saca el jersei.
--vamos sácate la ropa.
Emilio está muy acalorado.
--venga, que somos casi hermanos. No nos tiene que dar vergüenza desnudarnos el uno frente al otro. --Guillermo.
Y Emilio está al borde de infartarse al ver que Guillermo se desabrocha los pantalones. Está deseando que descubra su cuerpo. Ya con verlo en boxers sería feliz. Guillermo se para.
--yo solo yo. Venga. ¿es que te sientes incómodo conmigo?
Emilio se saca casi toda la ropa. Procura que no se le note lo abultado del boxers es que está como loco al ver el bulto de Guillermo que tiene los pantalones a los pies. Todo el bulto se junta mientras se saca los pantalones. Emilio con los pantalones en los pies y las manos en el centro para que no se note que la tiene muy grande. Guillermo corre hacia el agua:
--¡¡venga. Mariquita el último¡ --dice divertido.
Aunque está muy excitado se decepciona un poco. Por un momento creyó que lo podría ver desnudo.
--ya todo me estaba saliendo demasiado bien.
De repente Guillermo se saca el bóxers. Emilio se queda helado mirándole el culo. Un pequeño pero tierno y blanco culo que disfruta mucho. Se tira al agua. Emilio se ha quedado en shock. No reacciona, casi no puede ni respirar de la excitación. Lo deseaba como un sueño. No esperaba que fuera tanta su suerte. Guillermo bucea y sale saltando entre las olas como una criatura marina. Muy bello, mojado. Desnudo. El cuerpo de Guillermo ya no es un secreto para Emilio.
--¡¡ven ven. El agua está muy buena¡¡ ¡desnúdate y ven¡
Emilio hace unas muecas de placer que molestan a Guillermo, que le asquean aunque fuerza una sonrisa y hace el que no se da cuenta. Emilio por un lado está avergonzado pero por otro siente alivio. Se da la vuelta para que su primo no vea el calzoncillo mojado y corre tras él ya con sus genitales más pequeños. Los dos están en el agua. No lo ve pero sabe que está desnudo y eso lo tiene a un millón.
--es un sueño. Es un sueño estar así contigo --dice Emilio.
Guillermo lo abraza y acerca sus labios a los de él. Emilio está a punto de desmayarse. Cree que en cualquier momento se va a despertar porque todo es un lujo para él, lo que está pasando le parece demasiado maravilloso.



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