miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 36



Desnudos en el agua, Guillermo besa muy cerca del labio a Emilio:
--te quiero mucho --miente-- eres el hermano que nunca tuve.
Y aunque por un momento pensó qué su amado iría más lejos, Emilio ya está feliz. Siente como si hicieran el amor. Guillermo está dispuesto a llegar lejos para tener a Emilio controlado pero no tanto. Sabe que no es necesario. Guillermo juega con él, nadan. sobre todo le hace sentir su cuerpo desnudo. Va saltando fuera del agua para que lo vea desnudo, para que después de esa tarde está tan loco por él que lo dé todo por su felicidad. Salen los dos del agua. Emilio muy excitado por el cuerpo desnudo de Guillermo que se tumba con los brazos bajo el cuello para que Emilio lo puede ver bien desnudo. Aunque se siente un miserable siente que hace lo correcto. Le duele la mirada de él. Emilio se siente en el paraíso. Nunca vio hombre desnudo (sin contar a su hermano) No le quita los ojos de encima. Está seguro que es la primera y la única vez que lo podrá ver así.

Es ya de noche. Guillermo deja a Emilio en la puerta de palacio.
--gracias. Nunca olvidaré este día.
Guillermo sonríe. Lo besa en la mejilla. Emilio suspira enamorado. Entra en palacio como si llegara de una cita amorosa.
--¿cómo te fue? --pregunta Enrique.
--¡¡bien, bien¡
--no te entusiasmes demasiado. Es solo tu amigo.
Y Emilio está en las nubes:
--lo sé, pero me lo he pasado muy bien.
Enrique le pone la mano en los hombros:
--me alegro pero piensa en que jamás lo tendrás como hombre.
Emilio sonríe pícaro recordando el cuerpo desnudo de Guillermo, sus caricias:
--tranquilo, con lo que he vivido me basta y me sobra para ser feliz toda mi vida.
--me alegro.
Emilio tiene prisas en irse para estar solo con sus recuerdos. Enrique le agarra del brazo:
--hasta cuando vas a estar enojado conmigo?
--No estoy enojado contigo.
--pero no eres el mismo.
--tú no te vuelvas a revolcar con la mujer que ama Guillermo y entre nosotros todo estará bien.
Emilio se va y Enrique se queda triste. Aunque no lo rechaza siente que nunca le va a perdonar que haya sido el primero en la vida de Rósula y eso le duele mucho.

Mientras Guillermo llega a su casa y se tumba en la cama. Llora. Se siente sucio. Le da asco pensar en todo lo que ha hecho para excitar a Emilio. Se mira al espejo lloroso:
--¡¡eres una basura. Provocar a un maricón para ponerlo cachondo¡ ¡es repugnante¡¡
Siente asco de esas caricias, esas miradas. Él también siente como si hubieran hecho el amor. Necesita darse una buena ducha para borrar los recuerdos de su piel. Esos recuerdos que Emilio, tumbado en su cama, rememora una y otra vez. Guillermo sale de la ducha más tranquilo. Se tumba en la cama:
--tampoco fue tan grave lo que hice. Ese pobre infeliz se conformará con eso y dará su vida antes que Enrique vuelva a tocar un pelo a Rósula.
Se queda almenos con esa tranquilidad, con esa seguridad. Gracias a Emilio siente que si él estuviera en Palacio.

Rósula no se da por vencida y se mete en la recámara de Enrique. Sonríe al ver que la puerta está abierta.
--lo sabía, lo sabía.
Pero se le borra la sonrisa de su rostro al ver que no está.
--¡¡maldito¡

Enrique en ese momento está descargando su ira, su rabia, su dolor por todo lo que le está pasando fornicando en brazos de Elena . Aurelio hace el amor con Pippa. No quiere aceptar que ella no goza, que está ausente. Pippa tiene la cabeza en otro sitio:
--Enrique --dice para sí.
Ese amor que ambos sienten los está quemando a los dos.

Meses después, Aurelio sale de la ducha. Busca algo en los cajones de su esposa y de repente escondido encuentra un frasco de pastillas. Son anticonceptivas. Se muere de la rabia.
--¡¡por eso no salió embarazada¡¡ ¡maldita¡
Sin dudar las vacía por el wáter:
--tú y yo vamos a tener un hijo. Claro que sí. El viejo truco de las películas seguro que en la vida real también funciona. Sólo tengo que buscar pastillas que se le parezca.
Aurelio sonríe seguro que tendrá un hijo:
--Pippa al sentir a mi hijo dentro de ella me tendrá que amar. Lo hará.
Le duele pensar que pese a los meses Pippa sigue pensando en Enrique.

Mientras en su Palacio, Obdulia está molesta hablando con Guillermo.
--¡¡es que no me puedo creer que en todos estos meses no hayas encontrado nada en contra de Raquel¡
--Ella está gordísima. Su embarazo no es fingido.
--¡¡pero no quiere decir que el papá sea el imbécil de tu primo¡
--si él está seguro que lo es no sé qué podemos hacer nosotros para demostrar lo contrario.
--Elena lleva meses teniendo relaciones sexuales con tu primo sin precauciones y nada que ella se embaraza. ¿y si fuera estéril?
--también puede ser estéril ella.
--Ella dice que no.
--Yo de lo que diga esa no me fío.
--tú por si acaso estate cerca de Emilio.
--¿más? --dice con fastidio.
--¡¡Yo estoy segura que Emilio te hará rey así que da igual si para lograrlo te tienes que acostar con él¡
Guillermo se escandaliza, se levanta de la mesa y da un golpe furioso:
--¡¡yo soy bien macho, mamá¡¡¡ bastante ya le he permitido a ese anormal¡
Obdulia acaricia a su hijo:
--le tendrás que permitir todo lo que él desee. ¿no ves que es mucho lo que ganarás? Yo estoy segura que ese bebé no es hijo de Enrique. Entonces tú serás el rey pero eso si Emilio quiere así que poco será lo que él te pida a cambio.
--¡¡No mamá. He seguido un juego que me da asco pero jamás me acostaré con un hombre¡¡¡jamás¡
--Ni si de eso depende que consigas a Rósula?
--¡¡No¡ Emilio la tiene amargada. No deja que se acerca a Enrique. Ella caerá a mí solo tengo que tener paciencia. Según Emilio se la pasa encerrada en su cuarto, ella necesitará un hombre y ahí estaré yo.
--en fin, yo solo lo que digo es que uno no tiene que tener límites para lograr lo que quiere.
Guillermo está muy alterado:
--¡¡pero hay cosas y cosas¡ ¡¡y eso no¡¡

Por otro lado, Alexander y Majú se han ido de picnic. Ella está en la recta final de su embarazo. Él se muestra muy cariñoso. La joven lo acaricia y él arde en deseo de poseerla:
--no te me vas a escapar--dice para sí--- no vas a ser la primera mujer que me rechaza y sobrevive.
Los ojos de Alexander brillan de maldad pero ella ve bondad. Lo acaricia y a él le cuesta resistirse y no tomarla a la fuerza.
--gracias por ser tan bueno. Sin ti mi vida habría sido un infierno. Gracias por no separarte de mi. Gracias a ti daré a luz con todo el lujo. No sé cómo pagar esto.
Alexander pone su mano en el vientre de la mujer:
--dejándome ser el papá de tu hijo.
Alexander sabe cómo llegarle a una mujer ya sea por la seducción de su cuerpo o por su ternura. Ella lo mira impactada y él aprovecha para tratar de besarla y justo cuando él va a rozar sus labios ella pone la mano en medio:
--no.
Él está muy ansioso aunque trata de controlarlo:
--ya hemos hablado de eso, si no no podemos seguir siendo amigos.
--yo esperaré lo que decidas.
--gracias. Eres muy bueno.
Ella lo abraza, él está frustrado y lleno de odio:
--cuando te quite tu bastardo --dice para sí-- no te quedará de otra más que ser mía si quieres vivir.
Maju confía ciegamente en ese hombre ya que cree que le debe su vida y la de su hijo. No imagina lo peligroso que es.

Guillermo llega a Palacio con su madre.
--no sé para qué has venido.
--quiero saludar a Raquel --dice ella muy excitada.
--tú sabes que eso no es verdad. No me gusta que le coquetees al tipo ese, a Alexander y a Raquel tampoco le gusta. No te metes en un lío.
Aunque Obdulia desea a ese hombre como una adolescente trata de disimular:
--no veas fantasmas, hijo.
--más te vale que sea así, no me vayas a salir con una sorpresa desagradable a estas alturas.
--no digas tonterías y tú vete con tu amado Emilio, ya verás que pronto Emilio si es necesario dará su vida por ti.
Mientras Guillermo busca a Emilio escondiendo lo mucho que lo fastidia, Obdulia entra en palacio. Raquel baja por las escaleras. Muy gorda.
--¡¡Alexander no está¡ debería darte vergüenza ir de rogona con un empleado mío¡¡
Las dos mujeres se miran con rabia.
--no creo que a ti te importe.
Raquel agarra del brazo a Obdulia:
--¡¡si te acercas a ese hombre te irá mal.¡
Obdulia se le ríe, se aparta de ella:
--¡¡Alexander es libre como yo cosa que no se puede decir de ti y te juro que no voy a parar hasta llevármelo a la cama aunque sea pagando.¡
Raquel la bofetea:
--¡mujerzuela¡
Obdulia no puede defenderse ya que uno de los guardaespaldas de la reina se lo impide.
--me voy pero Alexander será mío ¡¡Mío¡
Cuando Obdulia se va, Raquel mira a ese hombre:
--¡necesito que me hagas un trabajo como el de la otra vez¡
--¿el rey? y a quien quiere que mate esta vez?
Raquel señala la puerta:
--¡¡a ella¡
Raquel está decidida a acabar con Obdulia para castigarla por fijarse en el hombre que le gusta a ella.
--¿y cuándo?
--¡¡ya quiero que parezca un atentado en contra nuestro en general.¡¡
El hombre obedece la instante y la reina ríe:
--¡¡nadie que se mete con lo mío vive para disfrutarlo¡

Obdulia sale del palacio, su chofer le abre la puerta del coche y de repente un auto pasa veloz y empieza a disparar. Hiere al chofer. A los guardaespaldas de la princesa y Obdulia. Todos quedan en el piso. En un baño de sangre. A Guillermo se le hiela la sangre:
--¡¡Mamaaaaa¡
Su desesperado grito al correr tras su madre es estremecedor.

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