miércoles, 25 de mayo de 2011

capitulo 31


Enrique mira Pippa roto de dolor. Ella lo mira desconcertada. No entiende si él la engañó, si se casó con otra, porqué la mira ahora como si sufriera. Cree que es por puro orgullo, que deseaba hacerla su amante, que quería convertirla en la amante del rey y eso hace que aumente el rencor de ella hacía él. Con una mirada y una voz que estremece, el guapísimo rey de Catonia le dice a su amada:
--¿te casaste?
Recuerda los bellos momentos en altar mar y no puede creer que no significarán nada para ella. Con mucha dureza, muy agarrada a su esposo porqué le tiemblan las piernas le dice:
--como tú, su majestad rey de Catonia. Es así como debo tratarlo ¿no?
La dureza y el desprecio con el que ella le habla hace de esas palabras algo malo. Enrique siente mucho dolor al verse descubierto:
--para ti siempre seré Enrique.
--¡En cambio para mí siempre serás un rey que abusa de su poder como todos y ya sabes que odio a los de tu clase¡ --rabiosa.
--No me hables así. --triste.
--¿¿¡y cómo debo hablar a un hombre que se casa con la viuda de su padre cuando él recién fallece?¡ --muy despreciativa.
--Las cosas no son como parecen --dice él muy triste.
Aunque Aurelio está al lado de su esposa no se atreve a meterse entre tanto amor y tanto dolor. Le duele que su amada esté en ese situación, que ame y sufra por otro hombre.
--¿¿¡y cómo son las cosas?¡
Enrique se calla, le duele el desprecio de Pippa pero sabe que si él i le cuenta las cosas tal y como son aún lo odiaría más.
--Lo ves. Ni tú mismo te defiendes porqué sabes que lo que has hecho ha sido despreciable ¡¡me das asco¡¡ ¡¡maldigo cada uno de los momentos que vivimos juntos¡ --Pippa muy alterada.
Él llora sangre:
--no digas eso. Para mí fueron los momentos más felices de mi vida.
Pippa se traga su dolor. Se suelta de su marido, bofetea a Enrique y le dice:
--¡¡mentiroso¡¡ ¡¡me abandonaste para casarte con otra¡
El rencor de ella es una puñalada para él:
--¿lo hiciste por eso? te has casado por despecho ¿verdad?.
Pippa se calla. Ofendido es Aurelio el que se mete:
--¡¡no seas egocéntrico¡¡ --Aurelio.
--¡¡no hablo contigo¡¡ --Enrique .
--¡¡yo soy el esposo y todo lo que sea asunto de ella es mío también¡¡
Los dos rivales en el amor de Pippa están a punto de los golpes pero una vez más el juez se pone entre ellos. A Pippa le duele el dolor de Enrique, la desconcierta. Sea como sea ahora es la esposa de Aurelio, Enrique es un rey casado, un hombre prohibido para ella. Así lo ve ella. Le duele estar frente a él, le agarra del brazo a su esposo y casi sin tenerse en pie le dice a Aurelio:
--vámonos.
Enrique agarra del brazo a Pippa:
--¡¡no te vayas¡
Aurelio mira con odio a Enrique:
--¡¡no la toques¡¡
--¡¡eres tú el que sobra¡
Enrique y Aurelio una vez más se enfrentan, llegan dos de seguridad, fuertes como un armario y agarra uno de un brazo y otro de otro, se quieren llevar a Enrique a la fuerza pero él así resiste y a los gorilas les cuesta mucho arrástralo. El amor hace fuerte Enrique sólo tiene una pregunta:
--estás embarazada.?
Aurelio y Pippa se miran sorprendidos:
--¿de dónde has sacado esto? --Aurelio.
--una vecina dijo que podría estarlo.
Pippa mira a Enrique muy herida y le dice:
--no, pero lo estaré pronto.
Y Aurelio la besa ante un atormentado Enrique. Aurelio está no se da cuenta que Pippa habla sólo por herir a su amado. Aurelio se lleva a Pippa, Enrique grita como un loco y trata de zafarse de los gorilas a los que les cuesta controlarlo para ir tras ella. Le suplica a la novia. Su desesperado amor conmueve y convence a todos:
--¡¡te amo. yo lo he dejado todo por ti¡¡¡He abdicado en favor de mi hijo cuando nazca me divorciaré¡¡
Pippa ya no puede creer en ese hombre y le dice:
--no dejes nada por mi porque yo no voy a dejar nada por ti.
Aurelio sonríe y besa apasionadamente a Pippa, está responde aunque le quema el dolor de la mirada de Enrique. Aurelio se va con su esposa y Enrique llora destrozado. Nadie le dice nada, todos lo miran con pena. Sabiendo que ha perdido, Enrique, más tranquilo, se disculpa y se va ante las miradas de compasión de todos. Parece un alma en pena.


En su noche de bodas, Aurelio duerme ya feliz una vez consumado su matrimonio. Pippa lo mira dormir. Está en los brazos de siempre, en la cama de siempre. Parece que no haya pasado el tiempo pero algo ha cambiado. Ella ha cambiado pues lleva en su alma una gran pena de amor. La mirada desesperada de Enrique la atormenta:
-- y si me decía la verdad y lo dejé escapar?
Prefiere sufrir creyendo que la engañó no tener la duda que ha perdido la oportunidad de ser feliz junto al amor de su vida.
--¡No¡¡ ¡¡me engañó desde el principio. Se ha casado¡¡ ¡¡como mucho me quería como su amante¡¡ ¡¡no¡¡no¡
Con la seguridad que Enrique la convertiría solamente en la amante del rey, algo que ella no quería ser por nada del mundo, Pippa se va calmado y se queda desnudo.

Enrique llega a palacio. Ya todos se han retirado a sus recámaras. Está que se lo lleva el diablo. Está desesperado, despechado. Necesita desahogarse, estar con una mujer y lo único que piensa es en Raquel. Se dirige a los aposentos de la reina pero en el camino se encuentra con Rósula que sale a su paso medio desnuda y él no lo duda y fornican como bestias. Ella grita en sus brazos y él se deja llevar. Después llevan las culpas. Él se levanta sorprendido:
--¿¿¡eras virgen??¡
Rósula queda en la cama feliz, siente que ya ha ganado.
--así es. Siempre me reservé para ti.
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--¿¿porqué no me dijiste que era tu primera vez?
--siempre lo dije.
--¡¡¿¿pero cómo te iba a creer sí te me querías regalar sin problemas muchas veces?
Enrique está angustiado y arrepentido de sus actos:
--¡¡esto no debió pasar¡¡ ¡¡Debiste aprovechar tu virginidad para aspirar a alguien que te pudiera ofrecer algo¡
--desde niña yo siempre supe que tú serías mi marido y ahora me tendrás que cumplir. Has sido mi primer hombre.
Enrique lo mira con amargura:
--estoy casado.
--pero te puedes divorciar.
--mi hijo tiene que nacer legítimo para poder ser rey.
--te esperaré. Mientras seré tu amante. Yo sé que no quieres a Raquel. ¿No es mejor tenerme a mí en la cama que a ella?
Enrique se pone los boxers, le tira la ropa a ella:
--vete.
--quiero pasar la noche contigo. Ahora soy tu mujer.
--¡No voy a permitir que me presiones. Tú te entregaste a mí sabiendo que soy un hombre casado. Debes asumir las consecuencias¡
--y tú las tuyas. diviértete conmigo todo lo que quieras. Ya no tengo nada que perder y sí mucho que ganar, almenos placer. Yo estoy dispuesta a arriesgarme seré tu amante si algún día te divorcias te tendrás que casar conmigo.
--y si no me divorcio? –brusco.
--lo harás.
El cuerpo desnudo de Rósula es toda una tentación para él. Ella lo besa. En ese momento entra Emilio que se queda helado viendo la escena. Rósula se cubre:
--¡¡podrías llamar, degenerado¡¡
Emilio se sofoca:
--perdón. No sabía que estuvieran aquí. Oí ruidos y me extraño. No debía haber nadie.
Emilio mira a su hermano con reproche, mira horrorizado la sábana manchada con la pureza de Rósula. A Emilio le duele que su hermano haya sido el primer hombre en la vida de la mujer que ama el hombre que él ama. Enrique lo sabe y por eso le duele lo que ha hecho:
--espera hermano, tenemos que hablar.
A Enrique le duele el rencor de su hermano, Emilio se acerca a la puerta sin decirle nada.
--hermano, luego te busco.
Enrique siente que le ha fallado a su hermano y le duele. Mira a Rósula molesto:
--¡¡esto es por tu culpa¡
Rosula se hace la ofendida:
--¡¡yo te di lo que buscabas¡ ¡¡ahora me tienes que responder¡¡


capitulo 30





Enrique siente que el mundo se le cae encima con la noticia de la boda de Pippa.
--¿¿¿qué?¡¡no puede ser¡ ¿¡está usted segura?¡
--claro que sí, yo estaba limpiando la escalera porque.. (y va contando cosas que a nadie le importa)
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡por favor señora¡¡ ¡¡abrevie¡
La señora se molesta:
--¡¡que groseros estos extranjeros encima que una quiere ser amable. Sabe el otro día...¡
Enrique no la deja seguir, la zarandea:
--¡¡es cuestión de vida o muerte que yo encuentre a Pippa¡
--esto me huele a chisme ¡¡cuénteme¡
Enrique está desesperado:
--¿¡me va a ayudar o no?¡
La vecina se decepciona al ver que no sé va a enterar del chisme pero ve tan angustiado a Enrique que le dice:
--¿que es lo que quiere saber?
--La boda ¿cómo es eso que se van a casar si hasta dónde yo sé ellos habían roto?
--¿roto?¿quien le dijo eso? ¡para nada¡
Y Enrique recuerda ese mes que se lo pasó a solas con Pippa:
--¡¡ellos no estaban juntos¡
--bueno, dónde yo sé ella salió de viaje por motivos de trabajo. No me consta que rompieron. Ellos llevaban muchos años juntos. A lo mejor la novia salió embarazada porque estaba muy pálida. A él se le veía radiante pero ella estaba triste.
--¿¡¡embarazada?¡
Enrique sonríe:
--¿y si fuera mi hijo? --piensa.
--usted está segura que esta embarazada?
--no, eso no pero si una pareja que vive junta desde hace ni me acuerdo de eso ¿¡¡qué otro motivo iba a ver para hacer una boda tan en secreto?¡¡ Aunque a lo mejor no es nada de eso. Una boda así en secreto ¿¡¡no le parece romántico¡?
Enrique está desesperado:
--¿¿dónde es?¿¡¡usted sabe dónde es la boda?¡
Enrique está tan desesperado que a la vecina le encantaría saber todo de él.

Mientras en Catonia, Guillermo está desayunando. Está triste. Obdulia se acerca hacía él. Le da un beso.
--supongo que irás hoy a Palacio ¿no?
Guillermo se muestra desanimado:
--¿para qué?
A Obdulia le molesta la apatía de su hijo:
--¿¿¡cómo qué para qué? ¡¡lucha por lo que mereces¡¡ ¡¡tienes que estar cerca de Rósula, de Emilio¡
Guillermo se levanta molesto:
--ya nada tiene sentido. Rósula nunca será mía y a Emilio, no lo quiero seguir engañando.
Obdulia se levanta y furiosa dice:
--¡¡yo no pienso ser simplemente la tía del rey¡ ¡¡no¡ ¡¡quiero ser su madre¡
--Asume que la batalla está perdida así cómo yo asumí que perdí a Rósula para siempre.
Y esa pérdida lo tiene destrozado. La reina lo bofetea para que reaccione.
--¡¡aún hay mucho por hacer¡¡
Guillermo se derrumba en una silla. Su madre le aconseja:
--debes estar más en el palacio que nunca, hazte la sombra de Emilio. De mí sospecharían pero de ti no. Habla con él, sin darle pistas pero que te vaya contando todo lo que pasa, hay que tener a Raquel controlada.
--¿qué pretendes controlar?
--¿es que a ti te parece normal que esté preñada a su edad?
--aún es joven.
--¡¡pero a mí me consta que mi hermano quería ser padre y ¿porqué de mi hermano no se quedó embarazada y sí de esa violación?
--Tal vez Raquel deseaba demasiado ese hijo de mi tío, los nervios juegan malas pasadas. No sería la primera vez que una pareja pasa 20 años intentando tener un hijo y cuando ya se han resignado a no tenerlo ella sale embarazada. Seguro que a la tía le pasó lo mismo. Durante la violación en lo que menos pensaría sería en eso.
Obdulia se da cuenta que Guillermo tiene razón:
--si puede ser.
Y le da rabia pensar que todo pueda ser normal.
--¡¡es que esa maldita no puede tener tanta suerte¡
--ni modo.
--¡¡yo no me resigno, hijo haz lo que te digo. Frecuenta el palacio. Sigue con tu amistad con Emilio¡¡
--es que me duele demasiado ver a Rósula.
--Y si Raquel perdiera el bebé?
Guillermo se escandaliza:
--¡¡ojo con lo que haces¡
--¡no te equivoques --dice ofendida-- es algo que puede pasar y entonces, Enrique la dejaría, lo dejaría todo porque es lo que él quería. Entonces tú serás rey. No te debes dar por vencido.
Guillermo sonríe esperanzado aunque le duele pensar que su felicidad depende del no nacimiento de un bebé.
--a veces en la vida hay que ser egoísta. Lucha por lo que tú quieres sin preocuparte de nada.
Guillermo ama demasiado a Rósula pero se siente mal de usar a Emilio, de sólo pensar en que sería bueno para él que el hijo de Enrique no naciera se siente un monstruo.

Enrique conduce su auto a toda prisa. Está muy ansioso:
--¡¡tengo que impedir esa boda¡¡ ¡¡Pippa me ama a mí¡¡ ¡¡Estoy seguro que si se casa con otro es sólo por despecho¡

Mientras, en el registro civil, Pippa se está casando con Aurelio, éste se muestra feliz y sonriente pero Pippa demasiado triste. Hasta llora pensando en los momentos mágicos vividos con Enrique:
--¿¿porqué todo tuvo que ser mentira?¿porqué?
Aurelio firma deprisa. Pippa no se ha dado cuenta que ya la ceremonia está por acabar.
--mi amor, firma. --dice él con dulzura.
--¿¿qué cómo?¡ --dice ella distraída.
Aurelio le besa las manos:
--nos estamos casando, sólo falta tu firma.
Aurelio fuerza una sonrisa, se hace el que no pasa nada:
--son los nervios, pero me quiere mucho --dice Aurelio a su amigo juez que está sorprendido por la aptitud de la novia.
Aurelio tiene mucho miedo, es evidente que la novia está muy triste y no se quiere casar con él y le da miedo pensar que no vaya a firmar. A Pippa le tiembla el pulso, piensa en Enrique, en su felicidad a su lado. Rompe a llorar aunque trata de tragarse sus lágrimas. Aurelio siente pena. Se da cuenta que ya la perdió y se siente culpable de estar aprovechándose de ella para casarse. Está a punto de decirle que se olvide de esa boda y no firme.

Enrique entra en ese edificio. No sabe dónde está Pippa. Sofocado se acerca a una señora. Le da la descripción de la novia, la mujer le da las indicaciones y Enrique corre subiendo los escalones de 5 en 5. Está desesperado, siente que se le va la vida.
--¡¡tengo que llegar a tiempo, tengo que llegar a tiempo¡¡

Y justo en el momento en el que Aurelio le va a sacar el bolígrafo a Pippa, ésta firma. Aurelio suspira aliviado. Siente la esperanza de reconquistar a la novia. Pippa lo mira asustada. Él besa las manos de ella. La acaricia:
--te juro que esos ojos tristes pronto me volverá a mirar con amor.
--ojala --dice ella.
Pero sabe que no podrá volver a amarlo porque aunque no lo quiere aceptar, aunque le duela, ama y amará siempre a Enrique. Aurelio no quiere perder las esperanzas.
--cuando tengamos un hijo seremos tan felices.
Pippa no le dice nada. Sólo lo abraza deseando no haber cometido un error. El juez los felicita. A él le da un abrazo y a ella un beso en la mejilla. Luego entrega el libro de familia al novio. Aurelio mira ese libro con orgullo. Luego acaricia a Pippa:
--mi esposa, eres mi esposa. Mía para siempre.
Enrique entra en ese momento y siente que el cielo se le cae encima. Llora sangre al ver como Aurelio besa a su esposa con amor, Pippa, resignada y con los ojos cerrados, lo acepta. Con el alma rota, Enrique se acerca a ellos:
--¿¿te casaste?¿¿¿te casaste con esto después de lo que vivimos?¡
Pippa tiembla en brazos de Aurelio, ama a ese hombre pese a ella misma. Aurelio mira con rabia a Enrique:
--¡Éste tiene su nombre¡
Enrique desea golpear a Aurelio pero el juez se pone en medio y llama a seguridad. Mientras llegan no se separa de Enrique y Aurelio. Enrique y Pippa tiemblan al mirarse. Aurelio siente celos porque se da cuenta que Pippa jamás lo amó ni lo amará como está amando a Enrique.

Capitulo 29


Enrique no sale de su sorpresa por la confesión que le ha hecho su hermano. Emilio lo mira con miedo:
--estás enojado conmigo.?
Enrique acaricia a su hermano con mucho cariño:
--nooo, ¡claro que no¡. no tengo moralidad para juzgarte. Además, tú no has hecho nada de malo. ¿porque no confiaste en mí antes.?
--Me daba miedo que te enojaras. No quería que esto se supiera. Guillermo no lo aceptaría, no quiero perder su amistad. Yo nunca le voy a pedir nada. Me conformo con que sea mi amigo. Él es bueno conmigo. No le pido más, lo único que le pido a la vida es que ya que a mí no se me va a cumplir mi sueño de amor esto no les pase a las dos personas que más quiero en este mundo --habla con la voz rota por la emoción-- quiero que tú y Guillermo seáis felices.
Enrique abraza a su hermano llorando:
--Dios lo que habrás sufrido.
Los dos hermanos se miran llorosos. Se acarician.
--Yo no quiero que te preocupes por mí. Viendo a Guillermo a diario no me siento solo. Estoy bien, ahora eres tú el que me preocupas.
--pero me duele no vas a ser feliz nunca. Tengo miedo que lleves a Guillermo tan a dentro que no te lo puedas sacar.
Emilio se pone la mano en el pecho:
--lo llevo aquí a Guillermo lo voy a amar toda la vida y si él es feliz.¡¡Yo seré feliz si él es feliz¡¡
Enrique llora escuchando hablar así a su hermano:
--así que amas tanto a Guillermo como yo amo a Pippa.
Hay mucho dolor en la mirada de Enrique, no tanto en la de Emilio que nunca aspiró al amor de Guillermo.
--por suerte a ti la mujer sur tu amas te corresponde y en el peor de los casos Guillermo sería el rey y eso a él lo haría feliz porque se casaría con la mujer que ama, Rósula, y yo sería feliz viendo a él feliz.
--si me hubieras dicho esto antes tal vez pero yo no puedo decidir por mi hijo. Si yo abdico el rey de Catonia será mi hijo.
--No te preocupes por mi pero lucha por tu felicidad. La monarquía no se va a acabar porque tú te vayas. A lo mejor el pueblo no quiere un rey no nacido y quedaría Guillermo porque yo claro está abdicaría a su favor.
--tanto lo amas?
--Daría mi vida por él.
Enrique lo acaricia entre regañón y con cariño:
--no hables así. Tu vida es demasiado valiosa. No debes darla ni por él ni por mí que soy tu hermano y quien más te quiere ni por nadie. Yo no soportaría que te pasara algo.
--¿a caso tú no darías tu vida por Pippa?
--sí.
--No hay diferencia. Tú amas a Pippa con la misma intensidad con la que yo amo a Guillermo. La única diferencia es que tú puedes luchar por ella. ¡¡Yo no¡¡
Enrique se levanta, se seca las lágrimas.
--¿¡dónde vas hermano??¡
--a luchar por mi felicidad.
Enrique sale precipitadamente de la recámara. Emilio se queda sonriendo. Le gusta haber ayudado a su hermano a decidirse. Enrique se dirige a los aposentos de la reina decidido a no perder a Pippa aunque tiene miedo, aunque se siente obligado a quedarse, el recuerdo de los días en el yate están por encima de todo y quiere intentarlo, quiere ser un buen padre para el supuesto hijo de Raquel y vivir su amor por Pippa. Se acerca a los aposentos de la reina sin imaginar que su esposo está viviendo su noche de bodas con Alexander.

Pippa mira sorprendida a Aurelio. El guapo hombre la mira muy enamorado:
--¿qué me contestas? ¿nos casamos?
--ven, levántate.
--Yo te amo.
--pero es que han pasado muchas cosas. Ser madre ahora no está en mis planes..
Aurelio la acaricia:
--¿es que te importa ese tipo? Tanto daño te hizo? Ese rey sólo se burló de mí, fuiste su presa. Él me lo dijo. Apostó que se quedaría contigo, que se acostaría contigo y no me duele tanto el que te hayas revolcado en la cama con él unas cuantas veces que comparado a las veces que hemos hecho el amor tú y yo no es nada. Me duele que aún pienses en ese hombre que te enamoró sólo por diversión, por puro orgullo.
Y el odio de Pippa por Enrique se hace más grande minuto a minuto. Desearía pagarle con la misma moneda pero no le parece justo para con Aurelio:
--es que no quiero utilizarte.
--Yo me quiero casar contigo yo sé que te puedo hacer feliz.
Pippa duda. Sabe que las cosas nunca podrán ser como antes pero la herida de Enrique le duele demasiado:
--sí. Me caso contigo.
--mañana mismo?
--mañana?
--bueno, tú sabes que tengo un amigo juez. Si yo hablo con él mañana nos casa.
Y Pippa piensa en esas imágenes de la boda de Enrique:
--si yo me caso mañana. Enrique pensará que no me importa --dice para sí.
Y se recrimina que piense en él pese a lo que le hizo:
--ni que a él le importara que te cases con otro --dice para sí.
Pero Pippa se siente muy herida y necesita vengarse:
--sí, mañana mismo nos casamos.
Aurelio la abraza:
--¡¡gracias, gracias¡¡¡ya verás qué felices vamos a ser¡¡
Aurelio quiere irse de la suite pero Pippa lo mira coqueta.
--¿qué te pasa? --dice él.
--a poco no te apetece hacer el amor en una suite.
Él traga saliva:
--aquí?¿dónde te acostaste con él?
Ella se desnuda ante él. Pippa siente que así se está vengando de Enrique y Aurelio siente lo mismo. Hacen el amor y Aurelio no quiere darse cuenta que la entrega de Pippa no es auténtica, que mientras que él está gozando como una bestia ella sufre y llora por el amor de Enrique.


Enrique toca a la puerta de los aposentos de su esposa, la reina. Raquel está fornicando con Alexander.
--¡¡lárguense. Estoy ocupada¡¡ --dice la reina sofocada.
--¡¡Raquel, tengo que hablar contigo.¡¡es importante¡
Los amantes se sobresaltan pero la reina sigue sobre Alexander:
--no puede esperar?
--¡no¡ ¡¡tiene que ser ahora¡¡
Y Raquel se levanta excitada:
--¿¿y si quiere consumar el matrimonio? --dice para sí.
La reina le tiene demasiadas ganas a su guapo y joven esposo como para arriesgarse a que sea eso y no atenderlo. Con gestos hace señas a Alexander para que se vaya por el pasadizo secreto. Quiero estar a solas con Enrique. Le va a abrir. Medio desnuda. Él se da la vuelta.
--perdona, vuelvo más tarde.
Ella lo agarra del brazo:
--tranquilo, eres mi esposo. Podrías obligarme a hacer el amor y yo no me podría negar.
Él no se da cuenta que ella lo devora con los ojos. No la mira mucho incómodo por su desnudez.
--Yo nunca te haría pasar por eso.
--se te agradece --dice ella fingiendo sumisión pero consumida por la rabia y el deseo.
--Voy a abdicar.
--¡¿¿qué?¿qué?¡¡
--Estoy enamorado de otra mujer y quiero ser un tipo de la calle y vivir con ella. Mi hijo será el rey y tú la regente hasta que cumpla su mayoría de edad.
Los ojos de Raquel brillan. Ser la soberana absoluta de Catonia es más que un sueño, más de lo que esperaba pero no quiere demostrarlo.
--si es tu decisión --dice sumisa-- yo lo que tú me ordenes.
Enrique está muy alterado, piensa en Pippa:
--ya lo he decidido. Mañana salgo de viaje pero regreso en unos días para formalizar.
--como quieras --dice haciéndose la indiferente.
Enrique se va en ese momento y Raquel estalla en júbilo, desaparece por su pasadizo para celebrar con Alexander. Mientras Enrique y Emilio se despiden con un abrazo.
--suerte, te deseo lo mejor.
--lo sé. --dice Enrique sonriendo.
Los dos hermanos se abrazan.

Justo cuando sale de palacio, un fuerte temporal cae sobre Catonia y no es posible salir por aire. Ansioso, Enrique va en carretera. Llega al amanecer. Va al hotel con la esperanza de que Pippa sigue esperándolo y se desespera cuando le informa que se fue con un tipo que la vino a buscar.
--¡¡no puede ser. No puede ser¡¡
Desesperado y deseando estar equivocado, el guapo rey va al departamento de Aurelio. Llama y golpea la puerta. La vecina de al lado sale:
--¡¡pare ya que va a tirar la puerta¡¡no hay nadie¡¡
--¿¿y no sabe dónde están? Busco a Pippa--dice ansioso.
--Ella está con su novio, bueno a estas horas tal vez su marido.
Enrique mira a la vecina con el rostro desencajado por la sorpresa:
--¿¡cómo dice?¡
--pues eso que los vecinos Aurelio y Pippa se casan ahorita. Salieron hace rato. ¡hacen tan bonita pareja¡
Enrique siente que un puñal le atraviesa el alma. Sus ojos sangran.





capitulo 28


Pippa siente que lo que está viendo es una broma cruel. Se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡no puede ser, no puede ser¡
El hecho que el chico que ama sea un rey le parece cosa de chiste, es algo que le parece de ciencia-ficción. Lo que le duele es que sea un hombre casado.
--está comprometido con la viuda de su padre.¡¡le va a dar un hijo¡
Se hunde en esa cama en la que hizo el amor con él. Recuerda los momentos de amor que vivieron:
--¡¡era mentira¡¡todo era mentira¡¡
Recuerda la última conversación que tuvo con él sobre la realeza. Llora amargamente:
--¡¡cómo se habrá reído de mí¡¡¡¡¿cómo?¡
Piensa en el día que lo conoció, en cómo hizo que la corrieran de su trabajo, en su propuesta de sexo a cambio de trabajo.
--¡¡todo fue por acostarse conmigo y lo hizo muy bien que logró enamorarme¡¡ ¡¡así su venganza era mejor¡ ¡¡se quiso vengar de mí por rechazarlo de entrada¡¡¡quiso demostrarse a sí mismo que ninguna mujer lo rechaza.
Va al armario. Ahí estás son cosas:
--claro que dejó sus cosas. Es un rey.¡¡le sobra todo¡¡hasta las mujeres¡¡¡
Pippa cae al piso retorciéndose de dolor y llorando sangre. Piensa en ese hombre que le hizo chantaje sexual, un hombre que se ha casado con la viuda de su padre recientemente fallecido.
--¡¡¡es un inmoral¡¡¡es un inmoral¡¡
Pippa está derrotada por el dolor. No imagina que solo en su recámara, con su ropa de boda, Enrique llora por ella. Cierra sus ojos inundada de lágrima y acaricia uno a uno sus recuerdos.

Tocan a la puerta. Pippa se sobresalta.
--¿¿quien sabe que estoy aquí?
Una luz de esperanza cruza por su mente:
--¡¡es él. Es él¡
Corre hacia la puerta.
--¡¡yo sabía que esa barbaridad era mentira¡¡era mentira¡
Y abre la puerta:
--mi amor.
Mira llorosa al recién llegado.


Mientras Emilio entra en la recámara de su hermano.
--puedo entrar?
Enrique seca sus lágrimas y finge una sonrisa:
--pasa, pasa.
Emilio lo mira con pena.
--si quieres llorar te dejo solo.
Con mucha amargura, Enrique le dice:
--hoy ha sido el día de mi boda. ¿por qué voy a llorar?
Emilio se sienta al lado de su hermano. Le pone la mano en los hombros, lo mira con cariño:
--te quiero hermano y me duele que tu no seas feliz.
--tú tampoco lo eres.
Los dos hermanos se miran con amargura:
--en estos momentos soy más feliz que tú.
Enrique se echa a los brazos de su hermano llorando destrozado. Emilio nunca lo había visto así.
--no sé qué decirte.
--no digas nada. Sólo estate conmigo.
--te quiero, hermano.
El cariño de su hermano es el mejor apoyo de Enrique que está sufriendo por Pippa. Emilio mira a su hermano con cariño:
--vete a buscarla. Puedes abdicar en favor de tu hijo, que no te dé miedo el escándalo. Vete. Vete por ella.
--es que yo violé a Raquel. Siento culpa, no la quiero hacer sufrir. Además yo hice la promesa a nuestro pueblo que sería un buen rey. No quiero perjudicar a mi hijo.
--Nada es más importa que tu felicidad.
--la de mi hijo sí. Un hijo está por encima de todo.
--¿y tú crees que tu hijo puede ser feliz en las condiciones que vivís tú y Raquel?
--pero si yo abdico el escándalo puede ser grande. Yo quiero que mi hijo sea el futuro rey de Catonia, no quiero hacer nada que ponga en peligro la continuidad de la monarquía.
Emilio acaricia a su hermano, le sonríe:
--si el pueblo te ha aceptado como rey casado con la viuda de papá cuando su cuerpo aún está caliente. Créeme que pueden aceptar cualquier cosa.
--¿¿y qué les digo?
--Sé discreto. Di que amas a Raquel pero el recuerdo de tu padre es más fuerte que todo y que tienes que alejarte de Raquel, aclarar tus sentimientos.
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--es que abdicar en un bebé que aún no ha nacido. Creará una gran confusión. No sé qué hacer.
--Ama. El amor es lo más maravilloso del mundo. Tú que puedes ama a la mujer que quieres.
--¿tú estás enamorado hermano?
Emilio agacha la cabeza, Enrique le levanta la barbilla y ambos se miran:
--¿es un hombre? Por favor. Sé sincero. Si me quieres sé sincero.
--¿me juras que no se lo dirás a nadie?
--claro que sí.
--Es Guillermo.
Enrique mira a su hermano con el rostro desencajado por la sorpresa.
--¿Guillermo? el único Guillermo que conozco es nuestro primo.
--Él es. Por eso sé que nunca tendré el amor del hombre al que amo. Por eso me duele que tú que tienes la suerte de que te ame la mujer que tú quieres la eches a perder por una corona que nunca te ha interesado.
Enrique mira a su hermano con el rostro desencajado por la sorpresa. Emilio tiene miedo que se haya enojado con él.

Pippa no esperaba esa visita.
--¿tú?
Aurelio sonríe con timidez:
--hola, ¿cómo has estado?
--¿¿qué hace aquí?
--No puedo pasar?
--si claro.
Él entra y cierra la puerta. La mira con amor y ella se siente sucia.
--No volví a saber de ti. No recogiste tus cosas.
--No.
Se hace un silencio.
--tantos años juntos, yo había sido el primer hombre en tu vida. El único hasta que llegó ese imbécil.
--Nunca te engañé con él.
Aurelio mira esa suite:
--es evidente que eres su amante.
--Si has venido a ofenderme te vas.
--Tenía la esperanza que no estuvieras ahí, que no hubiera jugado contigo. ¿tú sabes que es un rey?¿que está casado con la viuda de su padre?
--recién lo sé ahora.
--entonces él te engañó. Fuiste una más para él.
El rostro de Pippa se llena de lágrimas:
--no me hagas más daño.
Aurelio la abraza:
--Yo te amo igual. Aunque ya no seas sólo mía, aunque hayas sido de otro, yo puedo olvidarlo. Esto nos hará más fuerte. Yo tuve la culpa. Yo te empuje a sus brazos. Entiendo que llevamos muchos años juntos y todas las parejas tienen su crisis pero no tiene sentido que rompamos algo tan bonito que teníamos por una simple aventura.
--No fue una simple aventura, yo me ena.
Aurelio no quiere oír que se enamoró de Enrique, le pone un dedo en los labios muy suavemente y le suplica:
--no lo digas, por favor. No lo digas.
Pippa lo mira con culpa:
--ojala te hubiera hecho caso. Nunca debí trabajar. Ahora no me estaría pasando esto.
--¿te arrepientes de haberlo conocido?
Aunque lo ha amado mucho ahora todo ese amor es sólo odio:
--¡¡sí¡
--entonces si los dos hacemos un esfuerzo podemos olvidar lo que ha pasado. En poco tiempo no nos acordaremos que existió otro hombre.
--tú crees que podrás olvidar que estuve con otro hombre?
--Sí tú me demuestras que estás dispuesta a intentarlo sí.
Y Aurelio se arrodilla y le muestra un anillo:
--casate conmigo. Tengamos ese hijo con el que siempre he soñado.
Aurelio la mira con mucho amor y Pippa no se espera esa propuesta. Sólo piensa en el amor que le unió a Enrique y lo mucho que lo odia ahora.

capitulo 27


Raquel se muestra agradecida con Enrique aunque sus ojos, que nadie ve porque está de espaldas a todo brillan, Enrique está roto de dolor. Emilio mira a su hermano con pena y cuando se separa de su ya prometida le da una palmada en el hombro y los dos hermanos se miran con pena. Guillermo se acerca a su primo:
--es lo mejor.
Los dos primos encajan su mano. Rósula se va furiosa, Guillermo tras ella. Obdulia mira a Raquel amenazante y se va. Enrique mira a su hermano y le dice:
--¿me puedes dejar a solas con ella?
--te espero en mi recámara. Tenemos que hablar.
--si claro.
Raquel y Enrique se quedan solos.
--es difícil la situación ¿no? --Raquel.
--Yo siento mucho lo que te hice.
--Yo olvidé. Mi hijo es lo más grande. Mi sueño, sé que te voy a querer mucho.
Raquel trata de acariciarlo pero él se aparta de ella. Se muestra tenso.
--Yo nunca podría tener nada con la viuda de mi padre y la imagen de cuando te violé me atormentará siempre.
--yo borraré ese recuerdo. Nos amaremos.
--No. Supongo que para ti será un alivio no tener que cumplirme a mí. Jamás habrá intimidad entre nosotros. Nuestro matrimonio será sólo de cara a la gente.
Raquel se muere de rabia porque no se quería quedar con las ganas de acostarse con el guapo príncipe.
--si claro, es lo mejor. Gracias por ser tan compresivo --dice forzadamente.
--también hay algo que te tengo que decir.
Raquel se le adelante:
-- no te preocupes por las fotos que te hicieron con tu nueva amiga. Yo las compraré. Ese desliz tuyo queda ya borrado.
Enrique se va con amargura, siente una gran pena pensando en Pippa, se le escapan las lágrimas:
--a Pippa siempre la llevaré en mi alma, en mi piel y en mi sangre --dice para sí.

Guillermo ha alcanzado a Rósula.
--te salió mal la jugada--le dice él con una sonrisa.
La princesa está furiosa y le dice:
--¡¡eso ya lo veremos¡
--perdiste.
--¡¡se te va a borrar esa sonrisa que tienes¡¡
Guillermo la acaricia:
--olvida a Enrique. Nuestra boda va a ser digna de reyes.
Rósula está muy dolida:
--¡¡jamás me casaría contigo¡
Guillermo la mira dolido:
--¿¿te vas a quedar sola toda tu vida??
--¡¡no seré la madre del heredero pero sí puedo ser la reina, la esposa del rey. Enrique se cansará de la vieja y estaré yo. Prefiero ser la amante del rey a la esposa de un secundario¡¡
--¡¡eres una perdida¡¡ --dice él decepcionado.
--¡¡tal vez pero te vas a quedar con las ganas de acostarte conmigo.¡¡
--¡no entiendes nada. No me importa sólo eso¡
La mirada y la voz de Guillermo suena dolida, a Rósula le llega dentro y le dentro pero ser reina es su gran obsesión y sólo con Enrique lo logrará.

Mientras, Enrique llora en brazos de su hermano.
--¿qué hiciste? has arruinado tu vida.
--lo sé. Espero que mi hijo me haga feliz.
--Te juro que me habría encantado que no te tuvieras que casar con Raquel.
--no me queda de otra creo que no es mala persona.
--y esa mujer de la que me hablaste ¿no la amas?
Enrique se siente muerto por dentro:
--¡¡me muero sin ella¡
--¿y entonces?
--No le puedo ofrecer nada. Si le cuento esto me va a odiar, va a sufrir mucho.
--no le vas a decir nada.?
--no puedo.
--y entonces?
--No lo sé. Yo sufriré toda la vida por haber perdido a la única mujer que he amado, espero que ella no me quiera tanto como yo y me pueda olvidar. Al ver que no regreso pensará que jugué con ella aunque yo me esté muriendo por ella.
--te podrás divorciar de Raquel. Ella te puede esperar.
--¿y cómo le explico a una mujer que no sabe que soy rey todo esto?
--ojalá hubiera una manera para que no tuvieras que renunciar a ella.
De repente se le ocurre algo. Busca su celular que lo tiene apagado y escribe un mensaje con rapidez.
--¿qué le dices?
--que me espere, que regresaré en unos días.
Luego lo vuelve a apagar.
--Me casaré con Raquel y abdicaré en favor de ella y mi hijo. Luego iré a buscar a Pippa. Cuando esté más seguro de su amor, de que no me vayas a dejar pues le contaré todo.
Enrique está muy ansioso.
--espero que todo salga bien, ojala tú y esa Pippa sea felices aunque te echaré de menos cuando te vayas con ella.
--espero que cuides a mi hijo por mi.
Los dos hermanos se abrazan con emoción.

Por su lado, Raquel celebra su éxito y el de Alexander en su acercamiento con Maju en la cama con su guapo ayudante. Los dos gimen y gritan como bestias mientras gozan el uno del cuerpo del otro.


Enrique emociona a su pueblo con su supuesta y tormentosa historia de amor. En discursos asume trono y pide perdón por sus errores (Raquel) y jura que será un buen rey. Menciona en su discurso que ha meditado lo que debía hacer pero que piensa que un hijo está por encima del trono. Aún así dice que abdicará si así lo quiere el pueblo. La gente se emociona y lo aplaude. Enrique toma de la mano a Raquel y ambos se acercan. Todo el pueblo ha escuchado el discurso por unos monitores instalados en la plaza Real. A los pies del balcón principal. Enrique y la reina salen para saber si cuentan el apoyo. La gente los aplaude.
--¡¡viva el rey. Viva la reina¡¡
Enrique muy triste da un beso en la mejilla a su prometida. Raquel saluda. Su sueño se ha hecho realidad. Es de nuevo la reina y además la madre del heredero. Luego sale el resto de la familia real demostrando que apoya esa boda. Emilio se pone al lado de su hermano. Los dos se muestran muy cariñosos. Obdulia furiosa detrás de Raquel. Guillermo sale tomado de la mano de Rosula, quiere que la joven entienda que su destino es casarse con él. Mientras los dos saludan Guillermo le dice al oído:
--No te queda de otra. La gente ya debe dar por hecho que tu ahora te casarás conmigo.
Rósula no quiere darse por vencida:
--nunca.

En la intimidad del salón del trono, Enrique y Raquel contraen matrimonio ante la presencia de la familia y la prensa. Raquel con un vestido oscuro discreto y Enrique de traje no puede borrar la tristeza de su mirada. Tiene el nombre de Pippa en su piel como si le quemara sufre por la ausencia de su amada. Sólo espera que Pippa no se entere de lo que está pasando. Confía en que con lo poco que le gusta la monarquía pues no lo llegue a saber y en poco tiempo todo pueda ser como antes.

Pippa está encerrada en la suite. No ha salido en todos los días desde que su amado se fue. Lo ama y lo extraña y solo estar en ese cuarto donde están sus cosas, la hacen sentir tranquila.
--¿porqué no me llama?¿porqué no me pone más mensajes?¿y si no vuelve?
Trata de llamarla una y otra vez pero Enrique tiene el móvil apagado.
--él me dijo que volvería. sus cosas están aquí. ¡tiene que volver¡¡tiene que volver¡
Para no pensar en Enrique en esos recuerdos. Pone la tele.
--buf, un programa de chismes.
pero está demasiado aburrida. La reportera explica:
--esta mañana se casó el rey de Catonia con la viuda de su padre a sólo un mes y medio de la muerte del rey.
Pippa no apaga el televisor:
--y Enrique se sorprendía porque soy republicana… a ver que me decía de eso ¡¡qué escándalo¡ ¡Ese Enrique de Catonia debe ser un pervertido de lo peor¡
Y se queda de piedra al ver en la pantalla las imágenes de esa boda la de Raquel y Enrique y como una voz en off cuenta de ese amor secreto y que atormentó tanto a Enrique y que por eso huyó por unos días. Hablan de un gran amor de un hijo en camino. Las imágenes no dejan lugar a dudas. Enrique es un rey y Pippa siente que se burló de ella. Está helada. Se ha quedado en shock.

capitulo 26



Nadie reacciona ante la noticia que les ha dejado caer la reina. Enrique cree que es una pesadilla. Emilio mira a su hermano horrorizado, como él no dice que es un disparate todos piensas que sí tuvieron algo. Emilio se lo recrimina:
--¿¿tuviste algo con esta bruja?¡¡
A Enrique le duele mucho el reproche de su hermano.
--Yo estaba borracho .--dice Enrique que tiene clavada en su mente la escena de cuando Raquel le hizo creer que la violó.
Todos en la sala están perplejo. Rósula ha recuperado el conocimiento en brazos de Guillermo que la mira con cariño:
--están bien?
Él la ayuda a levantarse. Ella está mareada.
--creo que tuve alucinaciones porque lo que escuché no puede ser --Rósula.
Guillermo mira con pena a la princesa porque le duele que sea tan ambiciosa y también le duele verla ahora fracasada. Él va acariciando:
--pues parece que no es una broma. Mi primo era amante de la esposa de mi tío.
Enrique está muy aturdido:
--¡¡no¡ su amante no. Yo estaba borracho y dolido por la muerte de mi papá¡¡¡no sé qué pasó¡ ¡¡sólo fue una vez, la noche antes de irme, por eso me fui para intentar borrar mi culpa¡
Haciéndose la triste y acariciándose el vientre, la reina dice:
--pero la culpa no se puede borrar y de algo tan feo salió lo más hermoso. Lo que yo siempre soñé y tu padre jamás fue capaz de darme¡¡¡un hijo. Un hijo que merece nacer siendo lo que es¡¡¡un príncipe¡¡
Enrique mira a su hermano lloroso que lo mira horrorizado. La mirada de su hermano lastima a Enrique.
--¡te lo juro hermano¡ No me mires así que no soy un monstruo. Te juro que no sabía lo que hacía. No soporto que tú almenos tú me mires feo. Sé que todos me juzgarán pero los demás no me importan¡
Emilio y su hermano se abrazan. Obdulia aplaude y sarcástica dice mirando a la reina:
--muy conmovedor pero querida. Saliste bien mujerzuela.
Enrique y su hermano están abrazados. Raquel se enfrenta a su cuñada:
--¡¡¿¿a quién llamas perdida?¡
--¡a ti¡¡
La tristeza que fingía ha desaparecido del rostro de Raquel y se muestra dura. Enrique se aparta de su hermano y se pone entre las dos mujeres:
--Obdulia, aunque a mí nunca me ha caído bien Raquel ahora ella tiene la razón.
--¡¡se te ofreció cuando recién enterró a su esposo¡ --Obdulia.
Raquel se hace la víctima:
--las cosas no pasaron así.¿verdad Enrique?
Con un hilo de voz y sin atreverse a mirar a nadie dice:
--la violé.
Esta noticia ha causado más impresión aún que la primera. Todos están perplejos menos la reina que sonríe con disimulo. Emilio mira a su hermano:
--¡¡no¡¡ ¡¡eso no es verdad¡¡ ¡¡tú no eres un monstruo¡¡ ¡¡hermano, yo sé que tú no eres capaz de hacer una monstruosidad así¡¡
--sí, fue un crimen lo que Enrique hizo conmigo pero yo lo perdone. Gracias a él tengo lo que siempre soñé. Definitivamente Díos escribe recto sobre renglones torcidos. Sólo él es todo poderoso y sabe porqué hace las cosas. Sus señales a veces parecen extrañan pero este bebé es una señal, Dios quiere que yo siga siendo la reina de Catonia. Es una señal que Dios le da a Enrique. Éste es tu lugar. Tú tienes que ser el rey de Catonia a mi lado y al de nuestro hijo.
Enrique se hunde pensando en Pippa en que la dejó sin decirle nada con la idea de volver a verla. Enrique mira a su hermano muy triste. Le pone la mano en los hombros y le dice:
--me dolería mucho perder tu cariño. Yo estaba borracho. No recuerdo cómo pasó pero yo me hago responsable de todo.
Emilio mira a su hermano con el rostro desencajado por la rabia:
--¿¡¡entonces sí la violaste?¡
Emilio se aparta de su hermano como si fuera un demonio y Enrique dolido le dice:
--sí.
A Enrique le duele el rechazo de todos y más el de su hermano. Rosula bofetea a Enrique:
--¡¡eres un maldito¡¡ ¡¡si querías violar a alguien haberme violado a mí¡
Guillermo agarra a Rósula:
--ahora no es el momento.
El guapo Guillermo mira a su primo con compasión y sorpresa, se mantiene apartado con la furiosa Rósula agarrada. La princesa y la reina se miran desafiantes. La que no está decidida a rendirse es Obdulia:
--¡¡todo esto debe ser mentira. Un truco de Raquel para seguir siendo reina¡¡¡no puede estar embarazada porque por algo nunca tuvo hijos con mi hermano¡¡
--tal vez tu hermano no fue hombre para preñarme --Raquel.
Las cuñadas no escatiman miradas de odio:
--¡¡Carlota en seguida se quedó embarazada¡¡
--es que tu hermano estaba demasiado ocupado con sus amantes como para embarazarme a mí --Raquel.
Enrique de nuevo pone paz entre las dos mujeres:
--Tía, esto va a ser un escándalo. Raquel no puede inventarse una cosa así. Yo sé que la violé y bueno mi padre no la embarazó pero yo sí. Ya no hay marcha atrás hay que ver como enfrentamos esto. Ahora sólo hay que pensar en ese pequeño bebé.
--¡lo mejor es que ese bebé no nazca¡ --Rósula.
--¡¡es que no va a nacer. Raquel tendrá que abortar y exijo que el nuevo rey será mi hijo Guillermo¡¡ --Obdulia.
Rósula mira a Guillermo con sorpresa, el guapo chico sonríe a su amada con timidez. Raquel se enfrenta a su cuñada:
--¡¡nadie me va a arrancar a mi niño¡¡¡antes me matan¡
Raquel se finge una madre amorosa con las manos en su vientre.
--¡¡tendrás que abortar quieras a o no¡¡ ¡tendrás que hacer lo que es mejor para la corona¡¡--Obdulia
Emilio está horrorizado y mira a su tía:
--¡¡es monstruoso querer quitar la vida a un niño¡¡ ¡¡es odioso que queráis que ese niño muera¡¡¡Yo sé que todos hubierais querido que yo me muriera¡¡¡así arregláis las cosas¡¡
Enrique acaricia a su hermano:
--no hables así. Me duele, tu vida es muy valiosa.
Lloroso Emilio dice:
--¡¡y la de tu hijo también¡
Raquel mira a Emilio sorprendido:
--vaya, nunca pensé que el rarito me fuera a ayudar en mis planes --dice para sí.
Guillermo con compasión mira a Emilio y dice:
--que bueno que naciste Emilio y yo como tú pienso que ese bebé debe nacer. Enrique debe casarse con Raquel lo antes posible.
Guillermo sonríe a Emilio que le emociona que lo defienda. Rósula y Obdulia miran a Guillermo con rabia.
--¡¡esa boda será un escándalo¡¡¡nadie la aceptará¡¡ --ambas.
Aunque así nunca podrá ser rey, a Guillermo le interesa que Enrique se case con otra y dice:
--A la gente le encanta los cuentos rosas si ustedes (a Raquel y Enrique) les piden perdón, les dice que se enamoraron. Tú Raquel te puedes presentar como una mujer abandonada. Todos sabían que mi tío ya no te quería y tú Enrique como un hijo atormentado que buscaba en brazos de otras mujeres olvidar a su gran amor, su madrastra. Tú Raquel, Di que mi tío antes de morir te había pedido el divorcio y que tú y Enrique decidieron luchar por ese amor y que al morir mi tío Enrique con culpa se fue, que crea todo el mundo que estabas embarazada ya antes de morir mi tío. Ese bebé llenará de alegría a todo el mundo.
Rósula y Obdulia miran a Guillermo con rabia por la idea. Raquel en plan muy sumisa, mira a Enrique y le dice:
--Yo haré lo que tú me pidas menos abortar. Si tú no quieres a mi hijo me iré lejos y nadie sabrá de nosotros.
--¡¡eso es lo mejor¡ --Obdulia.
Enrique mira a Raquel con pena:
--estoy en deuda contigo. Es mi hijo y tendrá lo que corresponde. Además es lo menos que puedo hacer por ti. Seguirás siendo la reina de Catonia.
Enrique mira a su hermano porque es la única opinión que le interesa aunque es en general que dice:
--si no les importa.
Emilio mira a su hermano. No le hace nada de gracia que se case con Raquel pero dice:
--me hace mucha ilusión que quieras luchar por tu hijo aunque me gustaría que tú fueras feliz pero ni modo. Yo siempre te apoyaré.
--¡¡es una locura¡ --Obdulia.
Enrique acaricia la mano de Raquel y le dice:
--haremos lo que Guillermo ha propuesto si te parece.
Y con una voz tierna y unas lágrimas más falsas que su embarazo, la reina dice:
--lo que tu digas.
--entonces nos casamos. Será sólo civil y discreta, haremos el anuncio mañana y nos casamos este fin de semana.
La reina lo abraza:
--gracias, gracias.

capitulo 25




Enrique se asusta al ver que su romance ha sido descubierto por la prensa. Tiene miedo que ya se haya publicado. Agarra a la chica y la saca de allá muy veloz.
--¿te pasa algo?
Enrique trata de mostrarse tranquilo:
--no, nada. Es que tengo ganas de llevarte a mi hotel dónde nadie nos moleste.
--es que de repente te pusiste nervioso ¿pasó algo?
--no vamos. Es que me da miedo que la tierra acabe con la magia del mar.
Enrique lo besa:
--la magia la llevamos nosotros.
Enrique se muestra distante con Pippa, mira al periodista. No quiere que le haga fotos comprometidas. Pippa mira hacia donde mira su amado y como no sabe que es famoso no piensa que vaya con ellos el señor de la cámara. Con mucha prisa Enrique se mete junto a Pippa en un taxi. Pippa lo ve muy alterado que no le dice nada pero sí no entiende su aptitud es que el rey secreto va mirando hacia atrás y da órdenes a un sorprendido taxista para que dé mucha vueltas. Y es que le había parecido que un coche lo seguía y quiere estar seguro de perderlo de vista. Llega a su suite del hotel junto a Pippa. Sonríe, se muestra cariñoso.
--y ahora sí me vas a contar lo que te pasa?
Enrique la va tirando a la cama mientras la va desnudando:
--que te amo, que te amo como nunca pensé que se podía amar.
--pero…
Enrique la calla con un beso y los dos se funden en un solo cuerpo. Luego de hacer el amor, ella se levanta para ir al baño:
--tengo ganas de darme una buena ducha.
Enrique la mira con deseo. Cuando oye que la joven ya se esta duchando, el guapo rey toma su celular.
--hermano, soy yo.
Emilio se alegra de escuchar a su hermano:
--me tenías preocupado. Tu móvil daba fuera de cobertura.
--¿pasó algo?
--no entiendo. ¿Que tenia que pasar, hermano?
Enrique habla muy flojito y está muy sofocado:
--es que estoy con una mujer. Estoy muy enamorado.
--¿como que enamorado? será otra cosa.
Enrique sonríe. No le extraña la sorpresa de su hermano porque a él mismo también le sorprende:
--ahora no puedo hablar. No le digas nada a nadie si no lo saben en Palacio.
--¿porqué lo íbamos a saber?
--Sería raro que la prensa no nos hubiera descubierto, yo he visto un fotógrafo siguiéndonos.
--pues aún no ha salido nada publicado, eso te lo aseguro. Tal vez ya la semana que viene.
Enrique se ha sacado un peso de encima. Le daba terror pensar que en cualquier kiosko Pippa podría encontrar la noticia que tiene un romance con un rey. Emilio nota angustiado a su hermano y no lo entiende:
--si estás enamorado ¿cuál es el problema en que haya salido a la prensa? todo el mundo se alegrará de tener nueva reina.
Y eso es lo que más le preocupa a Enrique. No está seguro que Pippa sea la reina que su pueblo espera y lo que es seguro es que Pippa no espera ser reina y no está seguro que ella desee serlo.
--luego te cuento hermano, cuídate. Te quiero mucho.
Enrique se queda pensativo:
--Tengo que decidir que hago.
Abraza la ropa que hay en el piso:
--no hay de otra, no es una aventura. Yo la amo. Le tengo que decir quién soy.
Pero le da miedo que Pippa no lo quiera con esa carga, una carga que ni siquiera él desea. Pippa sale de la ducha totalmente desnuda:
--que bien me he quedado.
Enrique la abraza y la besa:
--¿me amas? --le pregunta él.
--claro ¿es que lo dudas? –sorprendida.
--darías todo por mí?
--te daría mi vida –dice ella enamorada.
Enrique sonríe satisfecho.
--te daría mi vida --repite ella
Se besan y caen en la cama.
--tenemos que hablar, de nosotros. ¿qué es lo que vamos a hacer? Yo tengo que regresar a mi país.
--¿a Gran Bretaña?
--¿Gran Bretaña?
Pippa se da cuenta que han estado un mes juntos pero apenas saben nada el uno del otro:
--eres británico ¿no? lo digo por tu acento.
--más o menos.
--¿cómo que más o menos?
Enrique sonríe nervioso, no es fácil decirle que ese chico cualquiera con el que ha tenido un romance es un rey. Enrique no sabe cómo empezar. Está muy nervioso:
--¿tienes hambre?
--me muero del hambre.
Enrique hace un pedido.
--y que traigan un periódico --dice ella-- hace un mes que no sé nada de lo que pasa en el mundo.
Enrique asiente con la cabeza. Se cubre con la sábana para recibir el servicio. Luego mientras él lo acerca a la cama y comienza a comer, Pippa lee el periódico:
--¡lo que faltaba¡ --dice ella molesta.
Enrique tiene miedo de que haya salido algo de ellos:
--¿que pasó?
Con desprecio Pippa dice:
--La Leti esa está de nuevo preñada. Otro más para mantener.
--¿perdona?¿quien es la Leti?
--Leticia de Tortón, la princesa de España.
--no te cae bien ella?
--La detesto. Soy del partido republicano ¿no te dije?
A Enrique se le atraganta el pollo que comía.
--¿te pasa algo?
Enrique bebe un vaso de agua.
--estás bien?
Él fuerza una sonrisa. Hace que sí con la cabeza.
--así que republicana --dice él que se ha quedado pálido.
--pues sí.
--Lo que me faltaba una reina republicana, mi pueblo estará encantado --dice él entre dientes.
--No me digas que tú eres monárquico. --le pregunta ella a él con desprecio.
--pues algo--dice él con una tímida sonrisa.
--¡¡claro como se nota que tienes dinero¡¡ ¡¡si fueras pobre como yo te daría rabia que nos robaran con impuestos abusivos para que esa gentuza de la realeza se dé la gran vida¡¡
--bueno hay reyes buenos –tímido.
--¿¿buenos? ¿te parece bueno alguien que se cree superior?¿que vive mantenido por un pueblo que muchas veces pasa hambre y encima está por encima de ellos?¡ --con rabia que lastiman al rey.
--bueno, no te enojes --dice él triste.
Le parece que no es el mejor momento para decirle que él es rey.
--¿y no sueñas con encontrar un príncipe azul? ¿no te parece romántico un príncipe de verdad?
--¿a qué viene esa pregunta tonta?
Él tiene que hacer un esfuerzo para que no se le note su nerviosismo:
--nada es para hacer charla y conocernos. Contesta. ¿no te parece romántica la historia de una chica pobre que se enamora de un príncipe?
--pues yo no si yo viera a un príncipe saldría huyendo por suerte me enamoré de ti.
Ella lo besa y él fuerza una sonrisa:
--claro, yo pero así suponiendo para hacer charla ¿no te gustaría vivir un amor de sueño como en las películas en que el chico normal es un príncipe?
Ella lo mira riendo:
--eso solo pasa en las películas. ¡que tontería¡
Enrique la va besando y bromeando para que ella no sé dé cuenta que las preguntas es sobre él.
--y hablando en broma. Si te pasara eso ¿tú olvidarías tu rencor a la monarquía para ser princesa, reina.?
--¡¡no¡ ¡¡qué horror¡¡no me veo como reina. Sería una faena porque yo quiero un marido, no un rey.
Y Enrique la abraza pero no puede con la preocupación.


Y en la noche, después de hacer el amor Pippa se queda dormida. Enrique se viste preocupado. La mira:
--ella no me quiere rey pues no lo seré.
Tampoco es un sacrificio porque él no desea ser rey. La mira y le deja una nota a su lado:
--espero que me entienda. No le podía dar la cara, no me puedo arriesgar a que sepa que miento hasta que ya sea tarde. Con un poco de suerte jamás sabrá que nací príncipe.
Y la mira triste pero seguro que la volverá a ver en unas horas más y será como si no hubiera pasado nada..
"mi amor tuve un problema en mi pueblo, tuve que irme de urgencia. Regreso en seguida. Te llamo, espérame en la suite" --dice la nota que le ha dejado.

Siguiendo las órdenes de su hermano, Emilio ha ordenado a toda la familia que lo espere en el palacio.
--¿¿¡y qué será lo que nos quiere decir el hijo pródigo?? --Raquel con desprecio.
Rósula está feliz:
--¡seguro que se quiere casar conmigo¡
A nadie le agrada mucho esa noticia. En seguida salen de dudas. Llega Enrique. Los hermanos se abrazan.
--¿y tus maletas?
--me voy en seguida. sólo les vine a decir que abdico. No quiero ser rey.
Emilio se queda pálido, Rósula se desmaya, Guillermo feliz la recoge. Obdulia siente que se ha hecho justicia con ella. Raquel no pierde el tiempo y dice:
--¡¡no puedes hacer eso¡
Enrique la mira de reojo. Siente vergüenza al pensar en lo que supuestamente pasó entre ellos.
--¡¡eso no es asunto tuyo¡
--¡¡sí lo es porque estoy embarazada¡¡¡espero un hijo tuyo¡¡
Esta noticia ha dejado helados a todos los presentes.